Fue la nota de color del día, con el Merval pudiendo concretar lo que había quedado picando después del desarrollo del día anterior: poder saborear nuevamente el gusto perdido de la centena superior. Fue por poco, casi con lo justo, pero valioso como símbolo y mejor al estar asociado al otro rasgo necesario. El que permitió el trayecto hacia esa meta y que asumió el poder asimilar ventas en el medio. Un nuevo incremento de volumen, como para repetir cifras poco usuales en estas semanas.
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Mientras en recintos del exterior también se daban saldos positivos, leves, el Merval se sumó al signo y también a esa tónica suave que imperaba en el día. Finalmente, un cierre en 1.701 puntos y con 0,6% de aumento, después de hacer piso en 1.691 y un máximo de 1.703 que corrigió, en un par de puntos, junto a la campana.
Nada podía sostenerse sin cierto respaldo auténtico, esto debía provenir de un monto negociado que fuera -cuanto menos- en las cifras del día anterior.
Sobre las mismas algún agregado y superando así los $ 50 millones de efectivo. Franja cubierta de 13% en función de los totales generales y un panel de líderes que pudo contar, otra vez, con el aporte de Tenaris en los precios -1,4% de alza- y volumen de 292.000 papeles.
No participó en igual dirección Grupo Galicia, otra baja y de 0,92%, haciendo monto de 3 millones de nominales.
Las subas fueron mayoría, pero ninguna demasiado relevante entre las principales. Esto quedó para panel general, donde Morixe tuvo un salto de 15% en el día.
Mirgor y su 6%, también Caputo con 3,5%. Por las bajas, Rosenbusch con 4% y San Miguel algo más de 2%, fueron lo destacado.
Una rueda donde no hubo ruidos discordantes, trabajosa, pero como apuntando a una meta. Y la consiguió. Y la Bolsa, mejorada.
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