20 de agosto 2004 - 00:00

Algunos años clave

Algunos años clave
1920: Año de superávit. La economía creció 7,2% ese año y acumula un aumento de casi 30% desde 1918. Eso permitió mostrar un resultado fiscal favorable de 0,4% del PBI, que será revertido desde el año siguiente y durante 72 años no volverá a repetirse.

1930: Con la Gran Depresión, los precios de los productos de exportación caen hasta 60%. El PBI se redujo 4,1%, y el déficit saltó a 4,6% del PBI. Hay una crisis institucional con el derrocamiento de Irigoyen. La recesión duró hasta 1932.

1938:
Comienza el agotamiento del modelo agroexportador. Se refleja en menores tasas de crecimiento y el comienzo de políticas activas para dinamizar la economía, lo cual incrementa el déficit. Exportaciones y casi imposibilidad de importar acumulan gran reserva en divisas fuertes durante la Segunda Guerra Mundial.

1944:
La Argentina sufre un virtual aislamiento diplomático por no haber declarado la guerra a la Alemania nazi. El déficit fiscal alcanza un nuevo récord: 5,6% del PBI.

1958:
En mayo asume Arturo Frondizi. Comienza la explotación del petróleo hasta el autoabastecimiento. El déficit se desborda (8% del PBI). En diciembre se anuncian medidas para desregular y eliminar subsidios, y reducir el empleo en la administración pública. Frondizi se propone equilibrar las cuentas y eficientizar las empresas públicas. Vienen Alvaro Alsogaray y Roberto Alemann, quienes logran bajar el déficit a 2,6% del producto.

1962:
Cae Frondizi en marzo. Nuevamente, comienza la inestabilidad política e institucional. Asume Federico Pinedo como ministro de Economía y provoca una fuerte devaluación que lo lleva a renunciar a las dos semanas. Se produjo una ola de despidos, ese año la economía cae 4% y el déficit vuelve a saltar a 7,2% del PBI. Alsogaray (reemplazante de Pinedo) emitió el «bono patriótico» para pagar sueldos.

1975: La economía entra en recesión, la inflación llega a 330%, y Estela Martínez de Perón eleva el déficit a casi 14% del PBI. Se gastaron importantes recursos en la tristemente llamada «guerra sucia» y en proyectos públicos inviables que se financiaron con emisión sin respaldo. Entre 1974 y 1975, la deuda se incrementó en u$s 3.000 millones.

1976:
El déficit alcanza 10,2% del PBI. La Argentina comienza a equiparse frente al conflicto con Chile por el Canal de Beagle. Luego, el cardenal Samoré logra la paz, pero con el armamento adquirido se prepara la guerra de Malvinas. Comienzan, además, los preparativos para el mundial de fútbol del '78, que insumió millones de dólares al Estado.

1981:
Otra vez, el déficit salta a 9,7% del PBI. YPF era una de las fuentes de desequilibrio: ese año la petrolera presenta un rojo de u$s 6.000 millones. La deuda crece explosivamente, y los intereses que se pagan empiezan a tener un alto peso en el resultado fiscal a partir de este año.

1982:
La economía cumple dos años de recesión. La inflación llega a 209% anual y el déficit supera 10% del PBI. Se estima que la guerra de Malvinas dejó ese año pérdidas.

1983:
La inflación llega a 430% y se crea una nueva moneda. Si bien se logra dar vuelta el rumbo económico luego de dos años de recesión (1981-1982), las secuelas de Malvinas, los desfalcos en las empresas públicas y los atropellos en el gasto público dejan un déficit en 9,5% del PBI.

1984:
La reconstrucción institucional, el lanzamiento de medidas de alivio a la pobreza y los pocos avances en reformas en el gasto público mantienen el déficit en 8% del producto. La deuda ese año llega a u$s 45.000 millones. Casi 2 puntos del PBI se pagan en intereses, y las provincias tienen un déficit de 1% del PBI. Es decir, el déficit primario del Estado es de 5% del PBI.

1985:
Raúl Alfonsín lanza el plan Austral que obliga al gobierno a no emitir, congela precios y salarios. La economía ese año cae 4,5%, el déficit se reduce a 4,5% ese año y 3,5% del PBI en 1986, pero sigue alto.

1987:
Otra vez el déficit salta a 6% del PBI. La deuda pública supera los u$s 50.000 millones y ese año se refinancia logrando una reducción de tasas: u$s 32.000 millones se pagarán a 19 años con siete de gracia y el resto a 12 años con 5 de gracia. El plan Austral se agota.

1988: El Estado entra en cesación de pagos. La economía cae 2,6% y el déficit llega a 7% del PBI, casi todo es déficit primario ya que sólo se hacen algunos pocos pagos de la deuda. Fundamentalmente en bancos extranjeros. No había casi «bonistas» ni jubilaciones privadas violadas.

1989: En febrero se dispara el dólar y se produce la primera hiperinflación. El déficit se ubica ese año en 7,2% del PBI y casi todo es déficit primario. La economía ese año cae 4,5%.

1992: Por segunda vez, desde 1910, hay superávit fiscal (0,4% del PBI). Este año se privatizan Gas del Estado, los ferrocarriles Belgrano y Roca (línea Zapala-Buenos Aires), parte de SEGBA, SOMISA, Obras Sanitarias y la Caja de Ahorro. Sin los ingresos por privatizaciones, el saldo fiscal hubiera sido deficitario.

1993: Otro año de superávit, que llega a casi 1% del PBI, aunque en las provincias el resultado fiscal es deficitario. Se comienza con la privatización de YPF, se termina de privatizar SOMISA, son vendidas las centrales hidroeléctricas de Hidronor El Chocón-Cerros Colorados. El PBI crece 6%, pero la deuda externa se encuentra muy cerca de los u$s 70.000 millones.

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