Con referencia a la historia del mural «Ejercicio plástico», de David Alfaro Siqueiros, mencionada ayer en la sección Charlas de Quincho, la familia de Alvaro Alsogaray informó a este diario que ninguno de sus integrantes tuvo responsabilidad alguna en la suerte que corrió la obra. Tampoco -afirmaron voceros de esa familia- nadie de esa familia tapó nunca el original con cal.
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Según el relato que hicieron los Alsogaray a este diario, nunca llegaron a ocupar como propia la residencia Los Granados, de Don Torcuato, en donde se pintó el mural. La compró, relataron, en 1950, Alvaro Alsogaray con socios comerciales con el propósito de hacer un loteo en el predio en donde había varias casas que nunca se ocuparon. Ni la familia Alsogaray ni esos socios tuvieron noticia que hubiera un mural en ese lugar y, según los voceros familiares, de haberlo sabido, lo hubieran rescatado. En aquella fecha, la esposa del fallecido ex ministro de Economía era discípula de Jorge Romero Brest y tenía un gran compromiso con las expresiones artísticas.
La mención de que el mural de Siqueiros hubiera sido tapado en algún momento por alguno de los propietarios de la quinta Los Granados no es nueva y figura en la historia de la obra que confeccionó Héctor Mendizábal, comprador final de la propiedad en 1988 con objeto de rescatar el mural que ahora se instalará en la Casa de Gobierno.
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