La Paz (AFP) - Evo Morales dijo que no le temblará la mano para expulsar a Transredes, filial de la anglo-holandesa Shell, que opera una red de gas y oleoductos en Bolivia, por supuesto «sabotaje» al suministro de carburantes en el país andino.
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El presidente boliviano urgió al ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, establecer el grado de responsabilidad de la transnacional en una protesta en la población petrolera de Camiri, el fin de semana último, que derivó en la toma de las instalaciones de Transredes y en el cierre de las válvulas, lo que impidió el suministro a cuatro regiones del país durante 15 horas.
La Paz cifró las pérdidas en medio millón de dólares. «Yo le di una instrucción al ministro de Hidrocarburos. Estamos investigando seriamente y si se demuestra que hay un sabotaje, no tengo ningún miedo,no me va a temblar la mano para expulsar a la transnacional que sabotea y conspira contra el gobierno, contra la economía nacional», declaró el mandatario.
El gobernante se dijo dispuesto a investigar una denuncia en el sentido de que las válvulas de los ductos que abastecen los departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca, Cochabamba y Potosí fueron cerradas dos horas antes de que enfurecidos pobladores tomaran las instalaciones e intimaran la suspensión del bombeo.
El jefe de Estado también denunció que funcionarios de Transredes demoraron sin razón por casi dos horas el restablecimiento del bombeo, con una serie de pretextos después de que uniformados retomaran sus instalaciones y desalojaran a los manifestantes que en su retirada alcanzaron a volar una parte del muro perimetral que protege oficinas y la planta. «Recuperamos la planta a las 4.30 de la mañana (del sábado). Se dio seguridad a la empresa, pero los técnicos de Transredes no reactivan la planta. A las 7.00 dicen que todavía se siente olor a gas, que eso puede causar explosión. A las 9.00 otra vez llamamos, para que repongan la planta porque Bolivia no podía seguir perdiendo, y nos dicen que otros puntos de bombeo no están siendo controlados», cuestionó el mandatario.
La Shell no había hecho ningún comentario sobre la acusación del presidente.
Gerenciada por la estadounidense Enron, Transredes se estableció en el país en 1996 y el gobierno de entonces, presidido por el ultraliberal Gonzalo Sánchez de Lozada le entregó en concesión por 40 años la red de 5.000 km de ductos boliviana.
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