Nueva York (AFP) - La red internacional de la auditora estadounidense Arthur Andersen continuó desarticulándose ayer tras fracasar las negociaciones con su competidor KPMG, al tiempo que las dudas sobre la supervivencia de la empresa en Estados Unidos son cada vez mayores. Andersen, muy afectada por el escándalo de la quiebra del gigante de la energía estadounidense Enron en diciembre, intenta primero salvar sus filiales en el exterior ofertadas al mejor postor. En Estados Unidos, donde ninguna empresa se mostró interesada debido a las numerosas querellas judiciales contra el grupo, Andersen se esfuerza por instrumentar un plan de salvataje basado en el abandono de las actividades de asesoría y un reenfoque sobre las tareas de auditoría. En este contexto, la filial del grupo en Singapur firmó un principio de acuerdo ayer para fusionarse con su competidor Ernst and Young, la que también absorberá las filiales de Andersen en Rusia, Australia y Nueva Zelanda. En Japón, KPMG fue elegida por Asahi, brazo japonés de Andersen.
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Las filiales de Hong Kong y China eligieron por su parte fusionarse con PriceWaterhouseCoopers, mientras que Andersen España anunció que se asoció el martes a Deloitte and Touche.
Todas estas negociaciones, que involucran a las cinco grandes auditoras mundiales, llevarán el mercado internacional a cuatro grandes agentes: Ernst and Young, KPMG, Deloitte and Touche y PriceWaterhouseCoopers.
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