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17 de diciembre 2018 - 00:01

Oportunidad para cambios genuinos y definitivos

La provincia de San Juan destaca su política tributaria y reclama a Nación poner en agenda los problemas estructurales que siguen trabando el desarrollo.

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Centro Cívico de San Juan

El 2019 estimamos será un año complejo para la Argentina. El escenario más optimista sería que se detenga la recesión y se puedan generar condiciones macroeconómicas de estabilidad para retomar el crecimiento. Esto significaría que ya hemos transitado lo peor de la crisis y que comenzaremos a recuperarnos. Pero ese sería el mejor escenario, sin embargo no necesariamente es el más probable.

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El Gobierno nacional tomó como parámetros para la confección del presupuesto del año próximo, un tipo de cambio promedio de $40 y un déficit fiscal primario de cero. Calcula una inflación interanual a diciembre del 23 %, y promete no emitir. Todos sabemos lo meritorio y necesario que es transitar hacia el equilibrio fiscal, pero esto paradójicamente sin inversión pública ni incentivos a la inversión privada, impactará en la economía y generará recesión.

La caída de la inversión pública no solo afecta coyunturalmente la economía, impacta también en términos de infraestructura. Por lo tanto, sin inversión no hay empleo y sin empleo no hay desarrollo. Las comparaciones suelen ser odiosas, pero a los efectos de tener un parámetro, mientras que Argentina destinará el 4% de su Presupuesto a inversión, San Juan lo hará con un 25%. San Juan ha presentado un presupuesto, que haciendo base en la solvencia fiscal se despliega en tres planos: los servicios sociales básicos, el desarrollo económico y la asistencia a los sectores más vulnerables interviniendo en el tramado social para asegurar más y mejores condiciones de bienestar y desarrollo.

Este modelo provincial, consolidado en el tiempo, es el que ha permitido que durante 2018 en San Juan haya crecido el nivel de actividad económica, y que la tasa de desempleo (4,6%) se ubique a menos de la mitad de la media nacional; que hayamos podido desarrollar políticas de intervención en la economía mediante crédito fiscal para inversión con demanda de empleo y subsidio de tasas de interés para créditos orientados a capital de trabajo de pymes e inversión fija.

Macroeconómicamente, el país combina déficit financiero, inflación, presión tributaria e importantes compromisos de deuda; no es una fórmula para el desarrollo. Por el contrario, para 2019 el propio Gobierno nacional prevé caída del PBI y esperemos que no caiga por encima de dichas predicciones.

Argentina ha configurado para 2019 un sistema tributario que no acompaña el desarrollo de la economía, por el contrario, el sistema tributario está más pensado desde cómo cubrir el déficit que desde la generación de riqueza. Cuando los gobiernos diseñan los esquemas tributarios para cubrir el déficit, no solo estamos distorsionando la herramienta sino que afectamos la economía y lo que es peor afectamos el desarrollo y el bienestar.

Para 2019. igual que en años anteriores, San Juan mantiene exenta del Impuesto a los Ingresos Brutos y Sellos a la totalidad de la actividad productiva.

Los impuestos son una señal de qué queremos desarrollar, a qué sectores consideramos estratégicos y cuál es el sentido de justicia distributiva que promueve el Estado. Argentina debe recuperar el sistema tributario como herramienta de desarrollo, de un desarrollo equitativo en todo el territorio nacional.

Seguimos sosteniendo un modelo agroexportador, similar al del siglo pasado apostando a mejores cosechas, y nuestro país necesita más certezas. No es lógico pensar que una mala cosecha es responsable de nuestro mal año, como tampoco lo es pensar que una buena cosecha nos salvará en 2019.

Necesitamos poner atención, observemos lo que está pasando en el mundo en términos comerciales, los países se protegen y regulan el ingreso de productos y capitales financieros, en función de sus intereses estratégicos y de sus sectores económicos.

Argentina necesita reinsertarse en el mundo pero no a costa de nuestra industria y economías regionales; no creo que algún sector tenga que pagar la inserción internacional de otros. Debemos sumarnos al mundo en términos comerciales, debemos fortalecer nuestro sector externo pero esto debe ser un proceso estratégico que permita la necesaria competencia pero a su vez garantice razonables términos de intercambio.

Somos un país con problemas estructurales con los que venimos conviviendo desde hace décadas: el déficit fiscal, el desequilibrio externo, la educación, la matriz energética, el alto costo del transporte y la competitividad, son temas de lo que nos tenemos que ocupar, porque son los que explican en parte la pobreza y el desempleo. La crisis visibiliza aún más esto temas y puede ser una buena oportunidad para ponerlos en agenda.

(*) Ministro de Hacienda de San Juan

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