El crédito para el consumo tímidamente va apareciendo en el mercado. Las entidades están recuperando depósitos de plazo fijo y cobrando por adelantado créditos a favor de la revaluación del dólar. Esto les genera un excedente de dinero que deben colocar. Como el Estado, gran tomador de préstamos en la Argentina, está en default, los bancos han orientado sus esfuerzos a prestarles a las personas y las pequeñas y medianas empresas. Aprovechando la estabilidad cambiaria y la baja de las tasas de interés, se lanzaron distintas líneas de créditos personales. Los bancos se los dan a sus clientes de mejor calificación y a los que cobran sueldos en cuentas de la entidad. Los topes varían entre $ 3.000 y $ 5.000, y la tasa supera 36% anual. Los plazos son de entre 6 y 18 meses. Otra entidad de primera línea ha lanzado los préstamos prendarios para la compra de automotores nuevos y usados a plazos de 12 y hasta 24 meses con tasas de 14% anual para autos nuevos y de 28% para usados. Además, está creciendo la financiación con tarjetas de crédito.
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Al desaparecer como demandantes de dinero el Estado (está en default) y las grandes corporaciones, las entidades ven que los créditos por un largo tiempo se van a orientar hacia las personas y las pequeñas y medianas empresas (PyMEs). Esto implica que van a crecer lentamente porque lo que demanda de dinero de este segmento es mucho menor. El costo de los créditos también va a ser más alto. Un individuo tiene un límite en los créditos personales que no sobrepasa los $ 5.000 y hay que abrirle una carpeta. El Estado o una gran empresa demanda cifras varias veces más alta en una sola operación. Por eso, el costo administrativo tiene una alta ponderación en estos préstamos, ya que la cartera de los bancos va a estar integrada por decenas de miles de individuos a los que hay que hacerles un seguimiento.
El hecho de que hayan bajado considerablemente las tasas de interés que pagan al público les permite lanzar líneas de préstamos con mayor certeza de que los van a cobrar. Las tasas altas son las que tornan incobrables los préstamos.
Hasta ahora, las entidades se limitaban a financiar los saldos de la tarjeta de crédito a tasas de entre 75% y 80% anual. La gente, obviamente, prefería pagar la tarjeta al contado y eran pocos los que acudían a esta financiación.
Ante la ausencia de los bancos en el mercado de crédito, los comercios de electrodomésticos, electrónicos y ropa, principalmente, financiaron por su cuenta a los clientes en planes de tres pagos con tarjetas a tasas cercanas a 30% anual. Algunos ahora se animan a financiar hasta seis meses, pero la tasa era considerablemente más alta.
Pero desde hace unas semanas los bancos comenzaron a prestarle más atención al crédito para el consumo. La primera línea que apareció fue la de los créditos personales y sólo para los clientes de cada entidad.
El Banco Ciudad ofrece hasta $ 3.000 a todos aquellos que cobren sus haberes a través de una cuenta sueldo del banco. El descuento se hace directamente de los haberes, y la tasa de interés es 36% anual fija en pesos, a 18 meses de plazo. Esta tasa baja a 24% anual si el que pide el préstamo es un jubilado. El tope para prestarle a la clase pasiva es de $ 1.000. El banco tiene pensado elevar el tope hasta $ 10 mil por persona. Si se trata de descuento de cheques de primera línea, el Ciudad cobra una tasa de 45% anual. El cheque no debe ser a más de 30 días.
El Banco Galicia también opera sobre cheques y descuento de facturas de empresas. Por estas operaciones, su tasa se acerca a 45% anual. Tanto las facturas como los cheques deben ser de empresas de primera línea. En estos días, la entidad lanzará su línea de créditos personales con un máximo de $ 10 mil, pero no tiene definida la tasa de interés.
El Banco Privado, en tanto, lanzó una línea de préstamo personal para sus mejores clientes a devolver entre 3 y 6 meses a una tasa fija en pesos de 36 por ciento anual.
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