7 de julio 2020 - 00:00

Aparece un nuevo "malo": Autonomy Capital

En las últimas horas quedó claro que el principal militante contra el éxito del canje que intenta encarar Martín Guzmán, al menos públicamente, no es BlackRock. Ni siquiera el Ashmore. El militante más activo contra el país es ahora otro fondo de inversión, también anotado como los anteriormente mencionados, en el grupo Ad Hoc. Se trata de Autonomy Capital, cuyo fundador y Ceo es Roberto Gibbins y quien, aseguran los que lo conocen, tiene desde septiembre del año pasado una particular aversión hacia el país. Ese mes tuvo que informar a Wall Street que sus pérdidas por haber apostado por Argentina alcanzaban los u$s1.000 millones, lo que le provocó, por primera vez, números rojos para sus inversores. Gibbins desde ese momento se involucró personalmente en militar contra el país y se convirtió con el tiempo en uno de los más radicalizados del Ad Hoc.

Dentro de ese comité de acreedores, Autonomy Capital es considerado como uno de los que pueden ostentar clientes más vip. Fundado por Gibbins en 2003, un ex JP Morgan, se trata de un fondo que recluta clientes entre los inversores particulares más millonarios de los Estados Unidos, a los que aplica una atención casi personal. Maneja aproximadamente unos u$s 20.000 millones, y se especializa en apuestas puntuales; presentándose ante sus clientes como un fondo que analiza unos 60 mercados globales analizando sus variables macroeconómicas y estadísticas, más que rumores de mercado. Fue así que apostó por Argentina durante el 2017, con una particular demanda del bono Centenario lanzado el 17 de junio de ese año por el entonces ministro de Finanzas Luis Caputo. Ese titulo hubiera vencido en 20117 y debía pagar una renta fija del 7,125% anual, liquidando cupones dos veces por año. Todo terminó mal. Bloomberg la calificó en 2017 como una de las peores inversiones del año en todo el mundo, y, de hecho, el bono está en default desde junio pasado. Para Gibbins resultó una de las peores apuestas de su carrera y, el 5 de septiembre de 2019 fue tapa del Wall Street Journal al mencionarse que había perdido la cifra récord de u$s 1.000 millones en sus inversiones en Argentina, en un artículo donde además se ponía en duda su capacidad de elegir las inversiones particulares. Se sabe que para Wall Street este tipo de cuestionamientos es la peor afrenta. Y ahora, aparentemente, quiere vengar aquella humillación

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