19 de abril 2001 - 00:00

Apareció Alan y se armó la fiesta...

Apareció Alan y se armó la fiesta...
Explicar el repunte del Merval desde adentro, desde una súbita respuesta de confianza, resulta poco menos que ridículo si se confronta lo sucedido entre el mercado accionario y ese índice titulado riesgo-país. A uno le salieron erupciones, al otro nada le penetra la piel. Si se busca fuera de los umbrales, la respuesta estará fácilmente a la mano: surgió Alan Greenspan repartiendo rebaja de tasa, enseguida se armó la fiesta y todos los recintos del mundo fueron invitados. El Merval se ocupó prestamente de asistir a la mesa y se llevó un excelente 4,2 por ciento de repunte, que constituye -por ahora-una tregua, un recreo, en lo que se estaba viviendo.

... Esta vez no con un auto feo sino con un vehículo a velocidad razonable y donde se consumieron $ 25 millones de efectivo para las locales (no $ 35 millones como se da a difusión para engaño de todos) y otros $ 10 millones en los certificados. Sobre un pasado de siete, ocho millones, esa cifra pareció llenar la pileta de liquidez y estar en el mejor de los mundos. Con las tres que definen siendo eje de subas, era un día para matar al tigre dentro de la jaula y sabiendo que la suba era inevitable a partir de lo conocido y de la reacción de todas las plazas. Nada varió en nuestro propio fondo, por lo cual solamente queda la chance de que el trencito dure algo, aunque el Dow se enfriaba al cierre y esto pone la duda para hoy.

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