Todavía no se sabe qué modelo harán, ni dónde estará la planta de la que saldrán 30.000 vehículos por año, de los cuales se exportará 60%. La inversión inicial rondará los u$s 100 millones, pero esa cifra sólo incluye lo que pagarán por el terreno (todavía no decidieron cuál), la construcción y el equipamiento básico de la futura fábrica, no así la matricería necesaria para producir el modelo aún no definido. La matricería, admiten, es la parte más cara de una planta automotriz, pero no están en condiciones aún de responder cuánto terminará totalizando el proyecto. Finalmente, la planta casi con (pero no total) certeza estará «en algún lugar entre la Capital Federal y Zárate».
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Lo apresurado del anuncio, entonces, parecería responder más a una necesidad política del gobierno -jaqueado por cuestiones como la salida de su ministra de Economía, la crisis energética, el lanzamiento de Cristina de Kirchner como candidata presidencial-que al avance real del proyecto Honda.
De hecho, en el organigrama que le entregaron sus ejecutivos al Presidente -y al que tuvo acceso este diario-se establece que recién en setiembre próximo se comprará el terreno para instalar allí la planta, en la que trabajarán 800 personas.
A pesar de tantas incógnitas, lo cierto es que Honda comenzará a producir automóviles en la Argentina a partir del segundo semestre de 2009, anuncio que -por lo menos eso pareció reflejar su semblantelellevó un poco de alegría a Néstor Kirchner en una semana plagada de problemas.
Etapas
El anuncio tuvo varias etapas; la primera, obviamente, fue en el despacho presidencial con la presencia del dueño de casa, sus ministros Julio De Vido, Alberto Fernández y Miguel Peirano, este último estrenando su flamante condición de tal. Por el lado de la automotriz concurrieron Sho Minekawa, titular de Honda Sud América; Kenzo Yoshino, presidente de Honda Motor Argentina; y Leandro Risso, CEO de Honda Autos en el país.
Hace alrededor de un año la automotriz japonesa había inaugurado en Florencio Varela su planta para fabricar motos (el modelo Biz 105); en esa oportunidad, recuerdan quienes estuvieron presentes, la entonces ministra Felisa Miceli les dijo a los ejecutivos nipones: «La verdad es que esperábamos una inversión más grande...». Después de todo aquel anuncio resultó modesto como para justificar la presencia de Kirchner cortando las cintas: era de apenas u$s 1 millón, pero el Presidente lanzó un pedido: «Sueño que Honda alguna vez fabrique autos en la Argentina». Su deseo se cumplirá dentro de dos años.
En diálogo con este diario, Risso reveló que el modelo que se hará aquí «no está definido porque todavía no existe; tenemos producción en 16 países, y en todos se hacen modelos nuevos; no mandamos matrices viejas para que se sigan usando en países no centrales. Por eso no podemos adelantar características, precio o nombre del que se hará aquí».
Sin embargo, el ejecutivo admitió que «será un sedán para pasajeros, compacto, algo más grande que nuestro modelo Fit». Risso asegura que ese tipo de producto es el de mayor crecimiento en el mundo, a pesar de que la pasión de los estadounidenses por los «SUV» (las 4x4) parecería desmentirlo. El Fit, cabe recordarlo, es un «hatch back» para cuatro pasajeros que cuesta entre u$s 13 y u$s 19 mil, según la versión. El modelo futuro rondaría esos valores.
Risso reveló que «en la actualidad estamos vendiendo unos 1.000 vehículos por mes, lo que para este año arroja una facturación proyectada de u$s 350 millones (el año pasado fue de u$s 200 millones). Este año venderemos más autos que en los ocho años de convertibilidad acumulados».
La confianza en que el mercado argentino seguirá en ascenso, unida a la competitividad que (todavía) da el tipo de cambio alto y algunas ventajas que habrían obtenido del gobierno fueron los factores que decidieron a los japoneses a instalarse en el país. La apuesta es fuerte: si van a producir 30.000 unidades anuales y 40% de ellas (unas 12.000) se destinarán al mercado interno, Honda deberá duplicar sus ventas locales. Risso reconoce que será un esfuerzo no menor: «Estamos llevando a 50 nuestra red de concesionarios (hoy son 22)». Las futuras unidades cumplirán con el requisito de contar con 60% de partes fabricadas «intrazona» (básicamente en Brasil) y el resto vendrá de los demás países donde Honda fabrica.
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