4 de enero 2008 - 00:00

Argentina, como todos

• Del periodismo

¿Existe el milagro argentino? Un profundo informe destaca que son casi 100 los países que están creciendo a más de 5%. Y son casi 50 los que lo hacen a más de 7%. La economía mundial está pasando por un momento jamás visto en la historia. Zimbabwe, Fidji y Tonga fueron los únicos que experimentaron una contracción en 2007. Camboya, que salió de genocidio y guerra civil, acumula nueve años con un crecimiento de más de 6%. En este contexto, para la Argentina es imposible no crecer. Sólo flotando, manteniendo un cierto ahorro fiscal, se nada con corriente a favor. Y aun a pesar de esto, el país genera dudas a los inversores.

Argentina, como todos
  • Si uno mira más allá de las fluctuaciones temporales del mercado y ve cómo se comporta la economía mundial real, se da cuenta de que las cosas nunca han ido mejor. En los últimos cuatro años el mundo ha crecido a un ritmo anual de 5,2% dos puntos porcentuales arriba de las décadas de 1980 y 1990. Mientras que EE.UU. y muchas regiones de Europa quedan rezagadas, la mayoría del resto del planeta está en alza. Entre 1980 y 2000, el número de países que crecían a 5% o más se mantuvo en alrededor de 50. En 2006, 104 naciones iban a ese ritmo. Al pedírsele que pensara en países que hubieran mostrado un crecimiento fuerte, Andrew Burns, economista del Banco Mundial, respondió: «Es difícil pensar en alguno que no lo haya hecho».   

  • Las filas de quienes crecen rápidamente son más extensas que las de los «sospechosos» habituales. Camboya, que aún se recupera de una generación de genocidio, está completando su noveno año seguido con un crecimiento mayor a 6% (uno de 27 países semejantes con una racha similar). Eslovaquia, que recibió masas de desempleados y comunistas aferrados cuando se separó de Checoslovaquia, en 1992, tuvo un crecimiento de 9% en 2007. Turquía es otra sorpresa agradable. Su crecimiento ha promediado 6,9% anual durante seis años, pese a tener guerra en los 331 kilómetros de su frontera con Irak. En Africa, el crecimiento alcanzó 5% desde 2004, propiciado por los Estados petroleros, pero también por expandir las economíasagrícolas, como la de Tanzania.

  • No puede negarse que una gran parte de las buenas noticias es propiciada por las materias primas. La demanda explosiva de China ha aumentado los precios de todo, desde el petróleo hasta el maíz y el platino. Pero muchos países han aprovechado la oportunidad de acumular reservas de dinero y pagar las deudas que antes los afectaban. Los retiros provocaron algo así como una crisis existencial para el FMI, que vio pagado más de 82% de sus préstamos pendientes entre 2003 y marzo de 2007.   

  • Una política más inteligente ha llevado a medidas para construir el crecimiento, como la diversificación de importaciones (el cobre pasó de representar aproximadamente 80% a solamente 40% del valor de las exportaciones chilenas entre 1980 y 2000) y el control de la inflación. Asimismo, la inversión extranjera directa global se ha más que duplicado de 2003 a 2006, a u$s 1,3 billón, reflejando en gran medida una confianza nueva en las economías emergentes. La competencia ha sido también un gran catalizador del crecimiento. China ha forzado a otros, como los vietnamitas, a mejorar la productividad y motivar al empresariado. El resultado es que su economía ha crecido más de 8% anual durante los últimos tres años.

  • Tal vez la duda más grande sea si 5% de crecimiento es suficiente. En algunos lugares, problemas como el desempleo y la baja productividad son lo suficientemente severos como para que un crecimiento de 5% no haga mucho efecto. La desigualdad de los ingresos es otro problema. Si una economía crece 8% anualmente, pero las ganancias fluyen desproporcionadamente hacia una elite, la mayoría común no mejorará mucho. Mientras tanto, muchas economías emergentes están por toparse con reductores de velocidad. En China, la contaminación y el aumento en los precios de los alimentos están suscitando un revés violento, por ejemplo.   

  • Tras varios años de esta nueva fase de crecimiento, aún no está del todo claro qué significa esto. ¿Los mercados emergentes realmente podrán soportar la economía mundial a través de una enorme caída de Estados Unidos? ¿Las firmas multinacionales dejarán Nueva York y Londres e irán en masa a Mumbai? Pase lo que pasare, los pesimistas y el resto de nosotros tendremos que enfrentar la realidad: las cosas, al menos por ahora, están muy bien.
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