Cuando abundan regulaciones, topes y controles de todo tipo, florecen mecanismos que los eluden. Es lo que acontece en la actualidad con el dólar. Como hay barreras a la salida de divisas del país, surge el "contado con liqui". Como se exige DNI y hay máximo para la compra diaria, está el "blue" o mercado informal para el billete. A ello se suman variantes más sofisticadas para hacer operaciones a futuro, tanto en la plaza doméstica como en Nueva York.
La turbulencia que se vivió en el mercado financiero en las últimas jornadas provocó bruscas oscilaciones en el valor del dólar y, con ello, la oportunidad de arbitrajes que dieron lugar a interesantes ganancias. Por ejemplo, los que compraron contratos de dólar futuro en el mercado local y lo vendieron en el exterior consiguieron una ganancia cercana a 7,5% en dólares sobre el monto operado. Pero, además, lo generan los ocho diferentes tipos de dólar en danza en la plaza.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esto ocurre, por ejemplo, con el dólar futuro a fin de marzo de 2009 en el ROFEX y en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) que operó a $ 3,33, mientras que el contrato a un año en Nueva York (conocido como NDF, o Non Delivery Forward) lo hizo en $ 3,58. ¿Se trata de una operación sin riesgo? Por supuesto que no, porque de lo contrario, no existiría semejante diferencia. El principal es el denominado «riesgo legislación». Mientras que los contratos futuros en el mercado local se hacen, lógicamente, a través de legislación argentina, los de Wall Street se rigen de acuerdo con la legislación norteamericana. Se asume que la posibilidad de una intervención oficial en este tipo de transacciones es mucho más probable por parte del gobierno argentino ( sucedió, de hecho, en la crisis 2001-2002) que en Estados Unidos.
El aumento de la incertidumbre también se sintió en los últimos días en las operaciones de transferencia (o cable), con el fin de traer dólares al país: las casas de cambio están cobrando entre 1% y 1,5% ingresar divisas, ya que «castigan» al cliente que precisa dólares, en un momento en el que creció fuerte la demanda de billetes. Así, quien procura ingresar u$s 100.000 desde una cuenta en el exterior al país, terminará recibiendo u$s 99.000 o incluso algo menos.
Por otra parte, se sintió, además, de manera significativa el impacto del nerviosismo generado en los últimos días por la suba del dólar y la caída de los bonos. Pese a que los bancos presentan altos niveles de liquidez, ayer muchas entidades optaron por reducir sustancialmente los préstamos a empresas, aún los de cortísimo plazo. Las entidades que sí estuvieron en el mercado aumentaron los niveles de tasa que venían cobrando entre uno y dos puntos, por lo que el movimiento no fue significativo. La BADLAR, que es la tasa que aplican los bancos por captar plazos fijos mayoristas, subió el viernes hasta 9%, lo cual representa una suba marginal.
Revela, eso sí, que el crecimiento de depósitos en pesos por parte del sector privado fue mucho más lento o directamente se detuvo en las últimas semanas.
Sin embargo, los bancos tienen depositados más de $ 5.000 millones a través de pases pasivos en el Banco Central, por lo que problemas de liquidez no existen. Adicionalmente, la entidad que preside Martín Redrado efectuó ayer su tradicional oferta de pases activos y ningún banco tomó dinero prestado.
Dejá tu comentario