En tanto, la suma de cargas sociales más impuesto a las ganancias para ellos representa alrededor del 31 por ciento del costo laboral total.
Mientras que el 43 por ciento restante de los asalariados totales son trabajadores "en negro", tiene un salario de bolsillo promedio de 450 pesos y, obviamente, no paga cargas sociales, ni impuesto a las ganancias.
"El ajuste fiscal basado en mejorar la recaudación tributaria gracias a la inflación y licuando el valor real de las jubilaciones y los salarios comienza a ser cuestionado con severidad", considera el informe privado.
La suba del mínimo no imponible afectará a remuneraciones superiores a 1.800 mensuales.
"Datos de otros países son consistentes con la idea de que el problema en Argentina no es el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, sino el diseño incorrecto que tienen las cargas sociales", sostuvo IDESA.
Por ejemplo, en Chile el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias está fijado en alrededor de 800 dólares, no no muy diferente al que se cuestiona en la Argentina, señaló la entidad.
Por otra parte, IDESA sostuvo que "desde un punto de vista ortodoxo, el ajuste fiscal que produjo la devaluación resulta impecable".
"Nunca la Argentina logró superávit fiscales como los actuales. Sin embargo, hay señales de que el proceso no es sustentable. Prueba de ello es que los cambios se van imponiendo en función de la capacidad de presión de cada sector", admitió la entidad.
Dijo que "la alternativa es adelantarse a los conflictos con una estrategia de transformación que apunte a generar bases para un proceso de crecimiento con equidad".
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