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28 de agosto 2008 - 00:00

Así se reflejaban las medidas anunciadas

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Ambito Financiero publicó el 4 de agosto de 1988 el siguiente comentario en Tapa:

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El plan es un fuerte traslado de fondos del sector privado a un sector público que persiste en no reducirse, y un virtual congelamiento de precios para que el sector privado no recupere lo que se apropia el sector público, principalmente vía 30% de aumento en tarifas y combustibles. Es otro plan heterodoxo -por lo cual necesariamente necesita caer en congelamientos ya clásicos del equipo Sourrouille-que usa, desde partes del plan de Bolivia (licitar diariamente los dólares a vender en cotización flotante) hasta principios liberales como reducir impuestos (3 puntos en el IVA). A esto le agrega buenas medidas aperturistas como bajar a 5% el arancel para bienes de capital no producidos en el país, pero encarece mucho las restantes importaciones y con ello tiende a ser recesivo. Previendo que el equipo Sourrouille en definitiva terminaría en nuevo congelamiento, los empresarios se habían asegurado un «colchón» en meses previos y si aun respetando el acuerdo de congelamiento lo trasladan como precios de lista real, igualmente habrá una alta inflación en agosto y recién menor, quizás, en setiembre. Las licitaciones de dólar arrancan con un precio base alto de 14,40 australes para hoy -la brecha mínima será de arranque a 20% -porque la tasa es un albur, suponiendo que arranque a 12% para una inflación pautada en cero por ciento hasta el 15 de agosto y con 1,5% más de allí a fin de mes, pero sobre precios de lista con «colchón» no sobre precios facturados. Por esto seguirán aumentando los precios y además habrá subas en los no «concentrados» como carne y hortalizas. Como se actúo como mucha improvisación -todo el plan es intrincado, forzado, improvisado-se cayó en un exagerado triple feriado cambiario y bancario que frente a un mercado de tasa absolutamente imprevista hará vencer hoy a los bancos, por el acumulamiento, 45.000 millones de australes. Se ha creado allí otro problema ante un público desconcertado sumado a las empresas que tienen retrasados su pagos de sueldos y también irán hoy a los bancos a retirar fondos en horarios ampliados expresamente de 8 a 18 horas. Sólo podría justificar esta gran confusión que la inflación ahogaba, pero también es cierto que ahogaba porque el equipo Sourrouille se lo descontaba monotemático en el manejo de la economía y todos corrían con los precios para quedar arriba en el momento -es ahora-en que se produjera el previsible congelamiento. El grave error, entonces, fue el del gobierno radical y el del presidente Alfonsín que ignoró un principio básico del gobernante: cualquiera nuevo calma más el panorama económico que el ministro y el equipo que perdió consenso y es conocida su tendencia. Sourrouille -sin desconocer que sea un buen técnico-debió ser cambiado, por eso, tras la derrota electoral del oficialismo el 6 de setiembre y no se hubiera llegado al borde de la hiperinflación y a un intrincado plan de salvataje como éste que difundió anoche. Podría ser que si los precios y salarios no recuperaran todo lo que en el arranque les saca de ventaja el Estado hubiera una efectiva reducción del déficit fiscal y ello sería hacer algo en serio contra la inflación. Es la perspectiva buena. Desde hoy opinarán los mercados.

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