Australia: condenan a S&P por engañar con informes
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La condena alcanzó a S&P, ABN AMRO y a LGSF.
El fallo de Jagot supone un punto de inflexión en el panorama judicial que podría acarrear importantes consecuencias para las agencias de calificación crediticia, sobre todo en Europa, donde han hecho perder miles de millones de euros a los inversores al adjudicar notas erróneas a los productos financieros.
"Se trata de un duro golpe para las agencias de calificación crediticia, que nunca más podrán esconderse detrás de excusas para eludir su responsabilidad", dijo Amanda Banton, abogada del bufete Piper Alderman, que representan a 12 de los 13 demandantes.
Por su parte, S&P se declaró "decepcionada" por la sentencia e indicó que presentaría una apelación.
"Rechazamos cualquier sugerencia de que nuestras opiniones eran inadecuadas y apelaremos el veredicto de la justicia australiana", dijo un vocero de Standard and Poor's.
Los bonos CPDO, de alto rendimiento, fueron ampliamente promovidos por las calificadoras, que les otorgaban sistemáticamente las notas más altas, pero resultaron un fiasco tras la crisis financiera de 2008.
Pocos meses después de ser adquiridos por esas municipalidades de Nueva Gales del Sur (sureste de Australia), los bonos denominados "Rembrandt" entraron "en default", provocando a sus tenedores pérdidas netas por más de 16 millones de dólares australianos (15 millones de dólares, 12,9 millones de euros) es decir por más del 90% del capital invertido.
S&P alegó que había evaluado la solidez de esos bonos con "bases suficientes" y con "prudencia", pero según la jueza, esos argumentos "no son ciertos y S&P lo sabía" cuando promovía esos títulos.
La operación con los bonos Rembrandt era "grotescamente complicada, con un alto potencial de volatilidad" y se emitieron cuando la crisis amenazaba la rentabilidad de ese tipo de instrumentos, sostuvo la magistrada.
S&P argumentó que la calificación financiera "es un arte, no una ciencia" y que las notas no constituyen "una exposición de hechos", por lo cual no puede considerarse la máxima nota "AAA" como una ausencia total de riesgos.




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