El Senado convirtió ayer en ley un régimen promovido por el gobierno, que contempla estímulos impositivos para que las terminales automotrices se abastezcan con autopartes producidas en el país.
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La nueva ley concede reintegros de 8% sobre el total de las autopartes que adquieran localmente las automotrices durante el primer año de aplicación del sistema, de 7% en el segundo año y de 6% en el tercero.
Además, para revertir la escasa proporción de motores de fabricación nacional, la norma estableció un beneficio de cinco años para la compra de autopartes locales destinadas a motores y cajas de transmisión.
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