Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva concluyeron ayer la que fue la primera visita de Estado en Brasil. Lo más importante fue que ya es seguro que antes del 31 de enero se firmará el acuerdo para restringir las importaciones brasileñas cuando causen daño a algún sector industrial argentino. Kirchner le reconoce a cambio a Lula su preeminencia regional. Brasil no pierde, ya que sus empresas se radicarán en la Argentina y, con las ganancias que obtengan, equilibrarán cualquier pérdida. Se negoció también la próxima política automotriz común, por ahora sin definiciones.
La pasión futbolistica no estuvo ausente en el encuentro de los presidentes de Brasil y la
Argentina. Lula le obsequió a Kirchner camisetas del Corinthians y el Palmeiras.
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La idea de la Secretaría de Industria es comenzar a investigar la situación de dos sectores: el calzado ( fundamentalmente el deportivo) y algunos textiles.
Dentro de las precisiones que se conocieron ayer sobre cómo se aplicarán las salvaguardias, se supo que, probablemente, la Argentina acepte el pedido brasileño de instrumentar un período de 30 días antes de comenzar las investigaciones, para que los empresarios privados de ambos países se sienten a negociar un acuerdo de restricciones.Furlan, quien reclamó ayer esta posibilidad, puso de ejemplo a varios sectores de fabricantes de electrodomésticos (heladeras y lavarropas) que pudieron llegar a un acuerdo antes de aplicar las trabas.
La aceptación de la alternativa la dio Miceli, al declarar que en la Argentina «hay una comprensión de que el esfuerzo de negociación evita costos de los dos lados y hasta eventualmente cuestiones judiciales de arbitraje»,