Avanzan negociaciones para reabrir bancos suspendidos
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•Galicia
Este acuerdo con los depositantes será presentado a la jueza de Concursos, Teresita Rodríguez Mascardi, quien deberá refrendar el concordato. En febrero, el Banco de Galicia Uruguay SA, intervenido por el Banco Central del Uruguay (BCU), solicitó una moratoria judicial. El pasivo presentado por el Galicia Uruguay alcanza a u$s 1.170 millones, incluyendo depósitos a plazo fijo por u$s 995 millones y depósitos a la vista y en caja de ahorro por u$s 175 millones, que aún se encuentran en poder de la institución tras retiros por unos u$s 500 millones que se concretaron en enero y febrero de este año.
Las autoridades del Galicia Uruguay habían presentado en mayo una fórmula para la devolución de los depósitos en nueve cuotas anuales, con una entrega de 3 por ciento y el pago de un interés de 2 por ciento anual sobre saldos. Las dos primeras cuotas son de 15 por ciento cada una, lo cual -con el adicional de 3 por ciento-permitirá cancelar 33 por ciento de la deuda total en los primeros 24 meses. La formula prevé, además, una cláusula de aceleración de los pagos en caso que el banco mejore su flujo de efectivo.
•Transferencia
Mientras, la calificadora de riesgo Fitch Ratings divulgó ayer un informe señalando que la reciente asistencia financiera adicional que recibió Uruguay del FMI ayudó a enlentecer en las últimas semanas el proceso de retiro de depósitos del sistema financiero. Agregó asimismo que «probablemente se esté dando una transferencia de depósitos desde los bancos públicos y suspendidos hacia bancos privados extranjeros».
La agencia destacó también que se desaceleró el ritmo de pérdida de reservas, que disminuyeron 81 por ciento en lo que va del año.
«Si el retiro de depósitos continúa frenándose, los fondos de los organismos multilaterales podrían enfocarse más en una reestructuración de los bancos y menos en pagar depósitos», dijo el informe. «El costo de la crisis podría ser entonces de entre 25 por ciento y 30 por ciento del PIB y esto lo pondría a la par del costo de las crisis de Tailandia y Corea en 1997, así como la de Uruguay a principios de la década de 1980», agregó.
Sin embargo, hasta que la situación de la Argentina y Brasil no mejore, la confianza de los depositantes continuará siendo susceptible, dijo Fitch. Para la agencia, una solución exitosa de la crisis bancaria se basa no sólo en minimizar nuevos retiros de depósitos de residentes, sino también en que los bancos privados -en su mayoría, extranjeros-continúen financiando los retiros de depósitos con sus propios fondos. El rol de los bancos extranjeros en el sistema financiero uruguayo podría incrementarse en tanto reciban los depósitos provenientes de los bancos domésticos, concluyó el análisis.




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