10 de agosto 2005 - 00:00

Avatares de Córdoba

El lunes por la noche, los miembros del Comité Ejecutivo de la UIA fueron a comer a la residencia del gobernador José Manuel de la Sota. Hubo mousse de salmón, un pollo con papas a la crema y un brownie con helado. A pesar de lo meramente protocolar del encuentro, algunos empresarios le prometieron al mandatario cordobés apoyo para su plan de reactivación de las pymes.

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• De la Sota adelantó que ese plan se centrará sobre todo en individuos expulsados del sistema productivo (chicos de la calle, ex presidiarios, etc.) a los que se les enseñarán oficios, a elaborar artesanías, etc. Se les dará apoyo en forma de microcréditos y se les buscará quien les compre la producción.

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No todos los participantes del Foro Nacional de la Industria están contentos con la posición de franco apoyo casi acrítico adoptada por la dirigencia de la UIA en relación con el gobierno y (sobre todo) con el ministro Roberto Lavagna. «No podemos ser el apéndice empresarial de Economía; tenemos que mantener nuestra independencia. No hace falta hacer oficialismo para estar en buenas relaciones con el Estado.» Obviamente, quienes emitían estos comentarios lo hacían en el mayor estricto «off the record»: después de todo, aun con esta visión crítica, nade quiere hacer olas y echar a perder el incipiente idilio.

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• El lunes por la mañana, los dirigentes de la UIA visitaron las instalaciones de Arcor en Colonia Caroya. Mientras algunos escuchaban las explicaciones de los técnicos de la planta fabril, Héctor Méndez (titular de la entidad), como buen empresario del plástico, revisaba si los contenedores de ese material que se usaban allí eran los fabricados por su firma.

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