Santiago (Reuters, ASN) --Con uno de los menores niveles de miseria de América latina, Chile redujo aun más sus cifras de pobreza e indigencia en los últimos tres años, pese al menor crecimiento de su economía en ese período comparado con la explosiva expansión de la década pasada.
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Una amplia encuesta trienal, que ordena el gobierno, reveló ayer que 18,8% de los chilenos vivía bajo la línea de la pobreza a fines de 2003, una reducción de 1,8 punto porcentual con respecto a la anterior medición del año 2000. Esto significa que 173.400 personas dejaron de ser pobres. A su vez, la indigencia afectaba a 4,7% de los 15,5 millones de habitantes, nivel en que se logró un avance de un punto porcentual en relación con el año 2000.
«Chile le sigue ganando la batalla a la pobreza y la proporción de nuestros compatriotas que viven en esa condición hoy día es menor que hace tres años y es menos de la mitad de la de 1990», dijo el presidente Ricardo Lagos.
«En años de muchas dificultades económicas, particularmente en lo que se refiere a creación de empleo, en Chile fuimos capaces de seguir bajando la pobreza. Aquí demostramos que, no obstante tener crecimientos de 2,1% a 2,9%, hemos sido capaces de mantener el ritmo y mantenerlo bien», agregó el mandatario.
El avance en el combate a la miseria se logró pese a que en los últimos tres años la economía chilena creció en promedio cerca de 3%, mucho menos de 7% anual que exhibió durante la década de 1990 y que le permitió reducir sus niveles de pobreza a la mitad.
La Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN), el principal instrumento de información socioeconómica del Estado para evaluar sus políticas sociales, fue realizada entre el 8 de noviembre y el 20 de diciembre del año pasado a 270.000 personas en 302 localidades, por lo que representa a todo el país.
• Escalas
La autoridad considera que la línea de pobreza corresponde al ingreso mínimo por persona para cubrir el costo de una canasta individual que satisfaga sus necesidades mínimas alimentarias y no alimentarias, que equivale a 43.712 pesos, unos 60 dólares, en las ciudades, y a 29.473 pesos, unos 46 dólares, en el campo.
La línea de indigencia, en tanto, es el ingreso mínimo per cápita para satisfacer únicamente las necesidades alimentarias y que fueron establecidas en 21.856 pesos, unos 34 dólares, en las zonas urbanas, y 16.842 pesos, unos 26 dólares, en las rurales.
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