9 de noviembre 2007 - 00:00

Bajan el gasto de 55% a 38%

Finalizada la fiesta del gasto que antecedió a las elecciones, Néstor Kirchner se ocupó personalmente de ordenar a los distintos ministerios: en noviembre y diciembre las erogaciones no pueden subir más de 38% contra el año anterior. A simple vista, no parece un gran ajuste, pero es significativo porque venía creciendo a 55%. En el Ministerio de Economía ya trabajan con una proyección de superávit primario de 3,5% como mínimo para el año que viene. No es el 4% que Cristina de Kirchner ambicionaba, aunque se le acercará. Contarán para ello con los recursos de las retenciones aumentadas, pero la inflación hará su parte, licuando gastos. Mes a mes, se evaluará qué tan austera será la presidente.

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
El gobierno decidió enviar una señal contundente para recuperar solvencia fiscal: junto con la suba de retenciones anunciada anteayer, ordenó una importante desaceleración del gasto público. La decisión fue transmitida a cada uno de los ministerios desde la Casa Rosada: «En noviembre y en diciembre, el gasto no puede aumentar más de 38% respecto del año anterior».

Aunque la cifra sigue siendo elevada, en caso de cumplirse, es mucho menor que la registrada en los meses previos a las elecciones y en el promedio anual. Según datos a los que tuvo acceso este diario, hubo meses que registraron subas de hasta 63% en el gasto, como sucedió en julio. Y en setiembre la suba fue de 55%. El promedio de los diez primeros meses del año arroja nada menos que 48% de suba.

La disminución en este ritmo de incremento fue resuelta entre el presidente Néstor Kirchner y el ministro de Economía, Miguel Peirano, tras el regreso del Presidente de sus jornadas de descanso en El Calafate. Ambos coincidieron en que semejante evolución era insostenible. La decisión respecto de las áreas que sufrirían los recortes ya la tomó el propio Kirchner junto con el secretario de Hacienda, Carlos Mosse. Y luego fue comunicada a los ministerios, incluyendo el de Planificación Federal, Julio De Vido.

Pero la apuesta sería redoblada para el año próximo. Entre la Casa Rosada, Economía y el Central intentarán reducir los niveles de gasto a un valor mucho más sustentable de 20% y recuperar los niveles de superávit fiscal primario de 2006, que llegó a 3,6% del PBI.

Estos compromisos de un comportamiento fiscal mucho más austero figurarán en el Pacto Social que quiere llevar adelante la presidente electa, Cristina de Kirchner. El objetivo es que los sindicalistas reduzcan sus expectativas de aumentos salariales, que los empresarios aflojen con las remarcaciones, pero todo dentro de un compromiso firme del Estado nacional que aportaría lo suyo a través de la austeridad presupuestaria.

  • Artilugios

    No se trata de una apuesta para nada sencilla, considerando que el superávit «real» de este año será de apenas 2,2%. En los números de la Secretaría de Hacienda, de todas maneras, se superará levemente el nivel de 3,15% del Producto comprometido en el Presupuesto para este año, pero con varios artilugios. El más importante es el vinculado con la reforma previsional, ya que el traspaso de afiliados al sistema de reparto generará una caja extraordinaria de no menos de $ 7.000 millones, o sea, prácticamente un punto del PBI. Y a ello se agregará un ingreso adicional por el aumento de las retenciones en lo que queda de noviembre y todo diciembre.

    Estos son otros datos que surgen de la planificación presupuestaria y financiera prevista para lo que resta del año y lo que se está preparandopara el próximo:

  • No se cambiará el Presupuesto 2008 por la suba de las retenciones, pese a que aumentarán considerablemente los ingresos respecto de lo previsto. Por lo tanto, también se mantendrá el superávit comprometido de 3,15%, pero se trabajará desde ahora con una hipótesis de alcanzar un ahorro muy superior.   

  • La regla básica que se buscará respetar para 2008 es que el ritmo de aumento de la recaudación debe superar todos los meses al aumento del gasto. Exactamente lo contrario a lo que sucedió durante 2007, con las consecuencias sobre los números fiscales.   

  • Para cerrar las cuentas a fin de año ya están los recursos disponibles, que surgen de la liquidez acumulada en cuentas de bancos oficiales. La Tesorería tendría unos $ 25.000 millones, divididos en partes iguales entre plazos fijos y cuentas a la vista. Con la caída del riesgo-país tras la victoria de Cristina de Kirchner, se pensó en salir al mercado de deuda, pero la nueva suba del riesgo-país de las últimas jornadas volvió a alejar esta posibilidad. Además, en dos semanas estarán ingresando u$s 350 millones del BID, lo cual también representa un alivio para cubrir los u$s 2.000 millones que vencen el mes próximo.

  • Para el año que viene, Economía apuntará a financiarse a través del mercado de capitales. Hace falta para ello que se tranquilice el contexto externo y dar señales claras de mayor solvencia fiscal. Por supuesto, el manejo del INDEC después del 10 de diciembre es una variable imposible de obviar.

  • El Banco Central está en plena elaboración de su programa monetario, que debería ser presentado dentro de un mes. Una de las novedades es que el gobierno asumirá, a través de la Tesorería y del Banco Nación, un mayor compromiso para defender el tipo de cambio. En los últimos años, la entidad que preside Martín Redrado tuvo que salir casi en soledad a evitar la baja del dólar a través de fuertes compras (salvo el último trimestre, cuando hubo importante salida de divisas). Pero la intención es que también se reduzca la emisión de pesos para sostener el tipo de cambio, acompañando la reducción del gasto.

  • En línea con estas señales, también se buscará acelerar todo lo posible la negociación con el Club de París. En la Casa Rosada aspiran a tener una propuesta lista a fin de año, para que las negociaciones culminen a más tardar sobre el cierre del año próximo. Parece un objetivo demasiado ambicioso, sobre todo por la indefinición que tiene el FMI respecto del rol que ocupará en el proceso.

  • Mientras tanto, Redrado, junto con funcionarios del equipo económico (el secretario de Finanzas, Sergio Chodos, y el jefe de asesores, Javier Alvaredo), participará a fines de la semana próxima de la Cumbre del G-20 en Sudáfrica. Allí tomarán contacto con los representantes económicos de los países más desarrollados para preparar el terreno de una futura negociación.
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