26 de octubre 2008 - 00:00

Banco Central chino advirtió sobre el impacto negativo en economía de la baja en las exportaciones

El titular del Banco Central de China, Zhou Xiaochuan, advirtió que el país asiático "es muy dependiente de la demanda extranjera", por lo que "la bajada de la exportación a consecuencia de la crisis global podría tener un impacto negativo".

Según informó la agencia oficial Xinhua, el último informe del organismo, elaborado para la quinta sesión del Comité Permanente del XI Asamblea Nacional del Pueblo (ANP, legislativo), señala que la crisis financiera mundial añade cierta incertidumbre a las perspectivas de crecimiento chino, "aunque no lo frenarán".

Asimismo, añadió que el país debe ser cauto con los reajustes en las políticas, porque los precios podrían fluctuar con frecuencia en el futuro.

Según la fuente oficial, el Banco Central fortalecerá el sistema de supervisión y creará programas de emergencia para tratar los posibles efectos negativos en el sistema bancario chino.

Además, Zhou indicó que la entidad que gobierna vigilará de cerca al sector inmobiliario y mejorará los servicios financieros en este mercado.

El presidente del Banco Central aseguró que la institución mantendrá estable el cambio de divisas y dejará al mercado "jugar un rol más importante" en la decisión de tasas de interés.

Miles de fábricas se ven amenazadas de cierre a corte plazo en el sur de China, afectadas por la crisis económica mundial que reduce sus exportaciones y por el incremento de los costos de producción, advierten los industriales chinos.

La rica provincia de Guangdong, dedicada a la producción de artículos destinados a la exportación, podría perder así 9.000 de las 45.000 fábricas instaladas en la región de Cantón, Donguan y Shenzhen, antes de finales de enero, según estimaciones basadas en un informe de la asociación de empresas con capital extranjero de Donguan.

La asociación considera que la demanda extranjera de los productos de la región habría disminuido en un 30%.

"Si empeora la situación de las industrias exportadoras y el desempleo, no tendrá efectos positivos para el gobierno", comenta Eddie Leung, presidente de la asociación.

Según sus cálculos, al menos 2,7 millones de personas podrían perder su empleo en esta ola de cierres, pero el número total podrían ser mucho mayor.

En las últimas semanas, el cierre de Smart Union, importante fabricante de juguetes que abastecía a firmas como Mattel y Disney, y de otras fábricas se saldó con la supresión de miles de puestos de trabajo en la región. Y reavivó el espectro de una grave crisis al amenazar no solamente a las pequeñas manufacturas.

Otro gigante, que emplea a 8.500 personas en China y Europa, se siente amenazado. Se trata de Mansfield Manufacturing, una empresa de metalurgia, fundada modestamente en 1975 en Hong Kong que pasó a territorio chino en 1991.

Con una expansión del 40% anual, Mansfield Manufacturing, cuyas acciones se cotizan en la Bolsa de Singapur, se ha convertido en un importante abastecedor de componentes metálicos para autos, televisores plasma, impresoras y todo tipo de aparatos eléctricos para marcas como Canon, Toshiba, Epson, Minolta o Fuji-Xerox.

"No tememos tanto la caída de la demanda como el hecho de que los clientes no nos puedan pagar tras recibir la mercancía", subraya To.

"A los bancos ahora les cuesta tanto conceder créditos que es fácil destrozar una fábrica de la noche a la mañana", añade.

Varios clientes optaron ya por la prudencia, así varios de ellos en Japón y Europa suspendieron sus pedidos durante dos o tres semanas.

El empresario es sin embargo optimista a largo plazo. "Tengo confianza porque el poder adquisitivo de los consumidores chinos continuará aumentando incluso si el de los occidentales sigue disminuyendo", afirma.

Por ese motivo, ha decidido destinar una parte de su producción al mercado nacional en lugar de a la exportación.

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