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6 de agosto 2021 - 00:00

Messi y las "subprime" de 2008: la causa de su salida de Barcelona, y su llegada al PSG o el City...

Aunque muchos miran el mapa de alternativas desde un punto de vista estrictamente deportivo, hay otras razones que influyen en el cambio que hará el mejor jugador del mundo.

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La crisis de las “subprime” desatada en 2008, y la que muchos países aún no pudieron superar (por ejemplo España), arruinó la renovación del contrato de Leonel Messi con el Futbol Club Barcelona. La letra fina del anuncio oficial del club de ayer indica que “A pesar de haberse llegado a un acuerdo entre el FC Barcelona y Leo Messi y con la clara intención de ambas partes de firmar un nuevo contrato en el día de hoy, no se podrá formalizar debido a obstáculos económicos y estructurales (normativa de LaLiga española)”. Con esto, sorpresivamente, se cayó la posibilidad de continuar viendo a Messi en el club que lo hizo famoso (y él al club), sino que se le cierra todas posibilidad de continuar con su carrera en España.

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¿Cuáles son esos “obstáculos económicos y estructurales” y que tiene que ver “LaLiga”?. Se trata del Fair Play Financiero y se traduce en este caso en una explicación simple: Barcelona (y ningún equipo de ese país) no puede gastar en sus contratos a jugadores y costos de mantener su equipo de primer división, más dinero del que ingresa. O, al menos, y sólo por un ejercicio, no superar los 100 millones de déficit ni tener gastos de salarios de sus jugadores por encima de los ingresos totales.

Si el club le hubiera cumplido al rosarino el contrato negociado en las últimas semanas, y aún cuando implicaba una disminución de casi 70% del costo acumulado hasta julio pasado, inmediatamente después hubiera sido sancionado primero por la propia Liga y segundo por el propio Estado español, con una multa megamillonaria que habría llevado a la institución a la quiebra. Según medios españoles, Barcelona superaba la norma en un 100% y para poder cumplir con el nuevo contrato de Messi (aún con una disminución) debería haber dejado casi sin salario a la mayor parte del plantel y sólo concentrarse en el pago mensual al astro argentino. O jugarse a transgredir la norma. Ante el dilema, y apelando a la racionabilidad en lugar de la pasión, Barcelona eligió sostener los números de la entidad, su continuidad y darse por vencido ante la alternativa de mantener al mayor jugador de su historia.

Tanto LaLiga como el Gobierno español ya habían aclarado que iban a ser inflexibles en el control de la norma que impone el Fair Play, con lo que no hubo alternativa. En España además, a diferencia de otros países europeos en cuyos campeonatos también rige la regla, hay una condicionalidad que hace imposible cualquier tipo de violación de los límites. En este país hay un muy estricto control del ingreso del dinero y de la fiscalización de los gastos e ingresos, mucho más que, por ejemplo, en Inglaterra o Francia, donde los organismos fiscalizadores suelen ser más laxos.

En estos mercados se toman de la manera más flexible las declaraciones de gastos y ingresos presentadas por inversores extranjeros, lo que determina que sean lugares muy aptos para que grandes (inmensas) fortunas de países árabes u orientales imposibles de determinar en su origen, puedan desembarcar sin mayores controles. No sucede esto en España, lo que selló la suerte de Messi en el Barcelona, ya que no se pudo incluir en la operación algún inversor extranjero dispuesto a poner parte del dinero necesario. Salvo que justifique de dónde salieron esos dólares o euros; algo que, obviamente, no ocurrió.

La culpa, entonces, hay que encontrarla en esta limitación y no en la voluntad de las partes. La medida comenzó a aplicarse desde 2010 como mecanismo para evitar los excesivos gastos de los clubes en la contratación de sus estrellas, y la imposible justificación del origen de ese dinero. Y mucho menos la explicación sólida sobre por qué un jeque o magnate de países en desarrollo tiene la intención de perder millones de dólares en la compra de clubes y jugadores; inversión que, aún con campeonatos y cucardas, es imposible de saldar con un empate. Oficialmente la UEFA (el organismo que maneja el fútbol europeo) explico que impuso la restricción, buscando equiparar la competitividad de otros equipos con menores presupuestos.

Extraoficialmente, la institución buscó disminuir la presión constante que hacia comienzos de la década anterior se volcó sobre los clubes de fútbol de ese continente, acusados directamente de lavado de activos. En el último punto del contrato de Fair Play financiero impuesto por la UEFA, y que todas las ligas aceptaron, habla concretamente de los terceros que aportan dinero para contratar figuras o invertir directamente en los clubes. Según la norma “dentro de las regulaciones del Juego Limpio Financiero los clubes tienen la obligación de revelar información sobre acuerdos de propiedad por parte de terceros y cualquier beneficio procedente de estos acuerdos se hace efectivo cuando el jugador es vendido.

La UEFA ha pedido a la FIFA que prohíba esto a nivel mundial. De no hacerlo la UEFA podría poner en marcha su propia regulación para prohibir la propiedad por parte de terceros al menos en las competiciones de la UEFA”. En este punto, siempre estuvieron en la mira el PSG francés y el Manchester City, precisamente los dos clubes donde más posibilidades de desembarcar tiene Messi.

Con la norma, los clubes clasificados a las copas europeas no deberán registrar ninguna deuda con otras instituciones, jugadores u organismos fiscales. Por otra lado, la UEFA dispuso que ninguna entidad puede invertir cinco millones de euros más de los que generó, es decir, para poder comprar necesita vender. A su vez, algunas ligas como la española, impusieron restricciones serias a la masa salarial para cada equipo, por lo que muchos dirigentes se vieron obligados a renegociar contratos o, directamente, vender a sus figuras.

¿Por qué se aplican estas restricciones en el fútbol? Para evitar lavado de dinero y que los Estados del continente sean sancionados por la OCDE. Esta entidad fue la que avanzó en las limitaciones para la circulación del dinero libremente por el globo, bajo mandato directo del G20, y luego de las reuniones que después de 2008 comenzaron a mantener los estados miembros del bloque. Fue cuando el mundo financiero cambió para siempre después que los mercados de capitales mundiales estallaran a partir de la crisis de las “subprime”. Los eventos generados por la caída de los “contratos basura” sin respaldo a partir del otorgamiento de hipotecas sin cobertura provocaron que sucesivamente cayeran los mercados financieros de Estados Unidos primero, Japón y Hong Kong después y finalmente afectaran a Europa, con la caída masiva de bancos históricos en todo el globo.

Las primeras reuniones posteriores a la crisis de 2008 fueron organizadas por el G7, el grupo de países más desarrollados del mundo. Estos se dieron cuenta de que sin limitar de manera concreta y amplia los movimientos de dinero en negro y atacar de plano los mecanismos de lavado en el primer mundo, sería imposible enfrentar la crisis y lograr que la de las “sub primer” sea la última.

Se convocó luego al grupo ampliado, el G20, integrado también por Argentina y otros estados en desarrollo desde donde se determinó en 2010 aceptar el fin de los movimientos sin control a través del globo financiero. La fiscalización de ingresos y gastos en Europa fue una medida consecuencia de estas restricciones consensuadas y a aplicar a través de la OCDE. La UEFA, siempre sospechada por la compra y venta de jugadores de los clubes afiliados, aceptó la norma, que con el tiempo se fue solidificando en algunos países más que en otros. España la adopta por completo. Francia menos. Gran Bretaña, brexit mediante, ya no necesita dar estas explicaciones. Por ahí puede explicarse el futuro de Messi.

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