La salida de los argendólares se desacelera pero sigue firme

Economía

El nivel de incertidumbre reinante conspira contra la estabilidad de los depósitos privados, en particular los nominados en dólares, por su impacto sobre las reservas.

El drenaje de los depósitos privados en dólares (argendólares) arrancó con intensidad en la segunda quincena del mes pasado a un ritmo promedio diario de u$s106 millones, llegando solo en unas pocas jornadas a registrar salidas de más de u$s230 millones. A lo largo de septiembre el stock de argendólares se redujo en u$s1.017 millones cerrando el mes en u$s16.147 millones. Hoy, según los últimos datos oficiales al martes pasado, si bien se observa que la tendencia se mantiene pareciera que lo hace a menor velocidad. Durante la segunda quincena de setiembre la caída sumó u$s1.267 millones mientras que en los primeros días de octubre alcanza a u$s377 millones. El stock al 6 de octubre pasado bajó a u$s15.770 millones. Hay que retroceder a fines de octubre de 2016 para ver un stock semejante de argendólares.

Ahora bien, el tenor de la huida diaria de los argendólares en términos del stock de estas colocaciones privadas muestra que en lo peor de setiembre llegó a representar hasta un 1,4% del total. Mientras que en las primeras jornadas de octubre se ubican en torno al 0,6% promedio. El anterior registro relevante en lo que va del 2020 fue mayo cuando el stock de argendólares cayó en u$s900 millones a un total de u$s16.843 millones. En dicho período la salida diaria promedio fue de u$s47 millones, representando aproximadamente un 0,3% del stock total. De modo que, por el momento, la sangría de los argendólares guarda relación con recientes episodios de incertidumbre y nerviosismo de ahorristas e inversores. Es más, la última gran huida de argendólares se produjo luego de las PASO del 2019. Entre agosto y octubre se fueron más de u$s13.000 millones, lo que representó un 68% del stock total. Hoy la caída de los argendólares de setiembre y lo que va de octubre no llega a representar el 9% del total.

Pero hay otra arista, quizás más importante, que es el rol protagónico de los argendólares en las reservas del BCRA, a través de los encajes que los bancos hacen en el ente monetario. Porque estos encajes son computados como reservas a los efectos de la contabilización de las reservas brutas. El martes pasado el stock de reservas brutas descendió a niveles de u$s41.129 millones. En momentos en que las ventas netas de divisas del BCRA, continúan, a pesar de todos los controles y restricciones, el comportamiento de los argendólares es relevante. Vale señalar que al martes pasado las ventas netas sumaron u$s403 millones, luego de los u$s1.618 millones de setiembre. En lo que va del 2020 los argendólares han tenido un peso relativo dentro de las reservas brutas en torno al 40% y hoy están en poco más del 38%. De modo que la sangría diaria promedio se ubica entre 0,1% y 0,2% del stock de reservas brutas. Claro que el mes pasado, en las peores jornadas de la segunda quincena llegaron a representar hasta un 0,6% de las reservas del BCRA. ¿Cómo fue en la salida del 2019 bajo el comando de Luis Caputo y luego de Guido Sandleris? En primer lugar los argendólares representaban casi la mitad de las reservas del BCRA. Cuando comenzó el éxodo importante estos depósitos privados su peso dentro de las reservas bajó al 44% para terminar octubre en el 42%. En las peores jornadas de la diáspora de los argendólares tras las PASO la pérdida diaria promedio llegó a representar un 1,8% de las reservas del BCRA. Por lo tanto, en función de la información oficial disponible, aún no se observan niveles de pérdida diaria de argendólares como en períodos de casi pánico como en 2019. Claro que tampoco hoy hay mucho margen para raspar el fondo de la olla. No debe soslayarse que los argendólares son la contracara del financiamiento genuino para el sector exportador.

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