4 de noviembre 2021 - 00:00

Se disparó la asistencia al Tesoro, pero el BCRA contrajo el circulante

En octubre la emisión para financiar al fisco fue de $352.712 M. Para evitar más tensión cambiaria esterilizó fuerte vía Leliq y Pases (stock creció el 6%).

Banco Central BCRA REM Tasas

Octubre cerró con un nuevo avance de la asistencia monetaria directa del Banco Central al Tesoro, que alcanzó su máximo nivel desde mayo de 2020. Sin embargo, el BCRA mantuvo encendida a tope su aspiradora de pesos, en el marco de su estrategia para evitar recalentar aún más la presión cambiaria en la previa de las elecciones. Vía colocación de Letras de Liquidez (Leliq) y Pases a los bancos, la entidad que preside Miguel Pesce reabsorbió buena parte de lo emitido y volvió a desacelerar el ritmo expansión monetaria. Así, el mes pasado el dinero circulante se contrajo en términos reales. Como contracara, el stock de pasivos remunerados creció 6% mensual y terminó en el récord de $4,44 billones.

La tendencia de este año muestra cómo, mientras la emisión para financiar al Tesoro crece mes a mes al compás de las mayores necesidades estacionales del fisco y la desaceleración del ratio de rollover de la deuda en pesos, el Central prolonga su política contractiva. Es la estrategia que el gabinete económico define como de “prudencia monetaria”, que consiste en retirar mediante la colocación de pasivos remunerados el grueso de la liquidez inyectada en la economía y licuar con la inflación los pesos inyectados con la emisión récord de 2020, realizada durante los meses de cuarentena más estricta, cuando todavía regían el IFE y el ATP. La sostiene desde fines del año pasado, junto con una mayor disciplina fiscal, cuando logró frenar una corrida cambiaria.

La base monetaria (BM), que incluye el dinero en circulación y las reservas de los bancos comerciales en el BCRA, creció en octubre 2,3% ($68.952 millones) respecto del cierre de septiembre. Esto implicó una nueva desaceleración respecto a la suba nominal de septiembre (2,6%) y una contracción en términos reales ya que la inflación estimada por las consultoras para el mes pasado volvió a ubicarse por encima del 3%. El circulante aumentó todavía menos: 1,8% mensual. Respecto de octubre de 2020, lejos de una fuerte expansión, la BM se redujo alrededor de un 14% real.

Esto se dio pese a que el mes pasado la emisión para financiar el déficit fiscal pegó un nuevo salto. Entre adelantos transitorios (AT) y utilidades, el BCRA le giró a Martín Guzmán $352.712 millones (ayer se conoció que el último día hábil le transfirió AT por $95.000 millones). Es la suma mensual más elevada desde mayo del año pasado, cuando la asistencia monetaria alcanzó los $430.000 millones en el momento de cuarentena más estricta. Luego de un primer semestre marcado por la disciplina fiscal, los envíos al Tesoro comenzaron a crecer: en el año acumulan $1,31 billones y representan el 75% de las fuentes financieras del fisco, lejos de la meta oficial de fondearse en un 60% con emisión y un 40% con deuda en pesos.

“Esta aceleración tuvo que ver con un porcentaje cada vez menor de refinanciamiento en las licitaciones de deuda, en simultáneo con una profundización del déficit primario en la segunda mitad del año, tanto por motivos estacionales como por decisiones de política pública (push electoral)”, señaló un informe de la consultora Equilibra.

Aspiradora de pesos

Sin embargo, el grueso del dinero inyectado por esa vía fue retirado de la calle a través de la colocación Pases y Leliq, los instrumentos de regulación monetaria que el BCRA le coloca a los bancos para limitar la expansión de la liquidez. Entre ambos, absorbió $245.800 millones durante octubre. Como resultado, el stock de pasivos remunerados saltó 6% (casi 3% real) en el mes hasta alcanzar los $4,44 billones.

Claro está que esta política de absorción tiene un costo asociado. El BCRA le paga una tasa nominal anual a los bancos del 38% por las Leliq, del 36,5% por los Pases a siete días y del 32% por los Pases a un día. Esto lo llevó a abonar intereses por $118.032 millones en octubre y por $1,06 billones en lo que va del año. Se trata del segundo factor expansivo de la base monetaria por detrás de la asistencia al Tesoro.

Estacionalidad mediante, tanto los analistas como los funcionarios coinciden en que esta dinámica se mantendrá en el último bimestre. Es decir, se espera que la necesidad de asistencia del Tesoro se mantenga firme al tiempo que el Central sostendrá su estrategia de esterilización para moderar la expansión monetaria, restarle presión extra al dólar por esa vía y, a través de él, también a la inflación.

Al respecto, un informe de LCG destacó una dinámica contradictoria: mientras el mercado se alerta sobre un supuesto shock de emisión, “todos los agregados monetarios crecen al menos 10 puntos por debajo de la inflación” y que hay un “sesgo más contractivo que el esperado a inicios de año”. Una percepción contraria que impacta negativamente en la demanda de dinero, planteó LCG. Y agregó que en ese marco “es lógico” que haya una fuerte presión cambiaria.

Mientras tanto, la recomposición de los márgenes empresariales en los sectores concentrados de la economía y la suba internacional de precios de los alimentos y la energía suman presión a la inflación.

Dejá tu comentario

Te puede interesar