Con el título «El presidente del Banco Central de Argentina asegura que se controlará la impresión de dinero», el diario londinense «Financial Times» publica en su edición de hoy un reportaje a Mario Blejer, titular de la autoridad monetaria.
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Blejer se ofreció como «garante» de que la emisión que se hará para financiar los gastos del Estado no se traducirá en un nuevo proceso hiperinflacionario. «Estoy absolutamente convencido de que podemos prevenirla, y mantendré mis principios», aseguró el funcionario.
El «FT» recuerda, sin embargo, que «la última vez que la Argentina se permitió decidir cuánto emitía la inflación se disparó a 5.000% anual, y los comerciantes cambiaban sus precios varias veces al día».
Blejer admitió que los cambios producidos en el Central han creado dudas sobre su independencia. «Es cierto, y hay que restablecer esa independencia», dijo. El sucesor de Roque Maccarone insistió en que las nuevas autoridades no abusarán de la «maquinita» para financiar el déficit fiscal, como hicieran otros antes que él. «El Central ahora puede imprimir moneda para financiar el gasto público o asistir a bancos en problemas, como prestamista de último recurso», dijo.
El diario recuerda que el viceministro de Economía Jorge Todesca había afirmado que la pesificación de las reservas en dólares resultaría en emisión. «Se está discutiendo con el gobierno, pero no hay intenciones de llevar esa medida a cabo en este momento», afirmó Blejer.
El funcionario también trató de reducir las expectativas que crea la intención de emitir pesos a $ 1,40 para comprar los u$s 10.000 que espera obtener como superávit comercial durante 2002. «Sólo se aplicará hasta que el gobierno elimine el doble tipo de cambio, de acuerdo con la marcha de las conversaciones que se mantienen con el Fondo Monetario Internacional». Según el reportaje que publica el «Financial Times», Blejer manifestó su esperanza de que los bancos extranjeros, algunos de los cuales han amenazado dejar el país, podrían ser finalmente convencidos de recapitalizar sus complicadas sucursales argentinas. «En el contexto actual, de hostilidad hacia el sector financiero, no es demasiado lógico pedirle a un banco que realice una inversión adicional. Pero creo que esta situación cambiará. Algunos bancos podrían estar interesados en ganar porción de mercado cuando se reestructure el sistema. Otros podrían decidir que los negocios ya no son tan buenos como antes, y algunos de ellos podrían retirarse, reconoció.
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