La Banca Nazionale del Lavoro redujo la lista de posibles compradores de su sede en la Argentina a sólo dos nombres: Banco Macro y el fondo Advent. Son los únicos grupos que tendrían la posibilidad de quedarse con la institución salvo que surja algún nuevo interesado de último momento, lo que a esta altura parece improbable.
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El proceso de venta de la entidad italiana lo está llevando adelante la Unión de Bancos Suizos (UBS), que solicitó a los distintos interesados que se habían anotado que presenten una «propuesta no vinculante». Esto implica acercar una oferta de compra por un valor estimativo, pero sin un compromiso específico para quedarse con la entidad.
Dicho proceso ya está en la etapa final y de allí surgieron los dos nombres en cuestión. Atrás quedaron otros interesados, entre los que se encuentran los bancos Patagonia, Comafi y el Grupo Financiero Galicia.
El precio estimado para la BNL ronda los u$s 170 millones, que era el valor que en su momento estaba dispuesto a pagar el Banco Hipotecario para quedarse con las oficinas locales. Pero el gobierno, que aún posee 50% de la institución, decidió no aceptar la operación, que se cayó definitivamente.
En el caso de la entidad que preside Jorge Brito, algunos sectores del mercado estimaron que la emisión de nuevas acciones prevista en Wall Street por u$s 100 millones tendría como destino la compra de la BNL. Sin embargo, desde el Macro aseguraron que tienen capital propio y acceso a financiamiento como para hacer frente a la operación sin necesidad de recurrir a la ampliación de capital.
• Fondo internacional
En el caso de Advent, se trata de un fondo de inversión internacional que ya dio un paso importante en el sector financiero latinoamericano. El mes pasado cerró la compra del Nuevo Banco Comercial de Uruguay, principal entidad minorista del país, por u$s 167 millones. La operación se cerró con el gobierno uruguayo, que se había quedado con la entidad tras la crisis financiera de 2002. Sus dueños eran bancos internacionales y el grupo Rohm, ex controlante del ya desaparecido Banco General de Negocios en la Argentina.
Advent entró en este país luego de la crisis de 2001. Compró OCA, la principal compañía postal privada, y Phadafarma, un laboratorio de productos genéricos. El principal problema que tendría para concretar la operación pasa por el visto bueno del Banco Central.
Por tratarse de un fondo de inversión, por definición su operatoria no es «estratégica», sino de «oportunidad». Esto significa que su principal interés sería el crecimiento del negocio para una venta posterior que le permita ganar a sus accionistas. Este tipo de figuras no es usual para el sistema financiero argentino, por lo que habría que determinar si tiene posibilidades de ser aprobada por parte de las autoridades locales.
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