Sin volumen, no hay mercado. Sin mercado, no hay precios. Y sin precios: no hay Bolsa. Se dirá que ayer el recinto porteño funcionó, que se marcaron cotizaciones y hubo órdenes realizadas. Pero, pasado, esto a la única realidad -los pesos-lo observado ayer fue solamente un simulacro de actuación, con carencia de representatividad. Un día que se remataba en el Congreso, con el show de Alicia Castro y el presidente de la Cámara de Diputados en torno de una bandera que se proponía cambiar... Un país donde todo se comportaba en la normalidad, fastidiosa, de ser un mosaico que no logra amalgamar y tironeado desde sus urgencias internas, más las presiones exteriores.
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Con ello, el recinto deparó una resultante de baja de 2% en el listado habitual, que subió a 2,5% en el Burcap y se encogió a 2% para la nómina sin españolas.
Llevado a «dique seco», imposibilitado de nave-gar por la falta de caudal, el día reunió -por todo concepto-25 millones de pesos de efectivo (pesos). Eso ya era muy malo, pero hay que agregar que del total, 17 millones de pesos pasaron hacia los CEDEAR, yendo a apuntalar los negocios de sociedades extranjeras (las emisoras de los títulos finales) llevando ya las entrañas de nuestro mercado, que concretaron menos de: ¡ocho millones de pesos! Y esto nos habla de ¿cuánto?, de algo más de 2,5 millones de dólares: marcas que eran de antes de la era moderna, globalizada, (pero, enteramente locales).
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