Los balances -semestrales, trimestrales y alguno anual- de las empresas que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires siguen llegando al recinto, y las noticias -previsiblemente- no son buenas. Ayer se presentaron los de Repsol YPF, Domec y Boldt, y en todos los casos los números estaban en rojo. La principal petrolera del país informó al mercado bursátil que el balance de seis meses correspondiente al período enero/junio de este año arrojó una pérdida de $ 796 millones. Cabe apuntar, sin embargo, que dicho balance registró una ganancia neta de $ 1.454 millones, que se convirtió en quebranto luego del ajuste cambiario. Por su parte, la fabricante de artículos para el hogar reportó una pérdida de $ 1,3 millón, correspondiente al trimestre abril/julio de 2002. Finalmente, los resultados de Boldt, cuyas actividades van desde la informática hasta el juego (son socios de Comercial del Plata en el casino del Tigre y tienen máquinas tragamonedas en varias provincias del país), parecerían indicar que ya ni se salvan de la crisis actividades que parecían «blindadas» contra la recesión: perdió $ 7,2 millones en el mismo trimestre. Adicionalmente, varias empresas más pidieron ampliaciones de prórrogas ya otorgadas para la presentación de sus estados contables, lo que indicaría la dificultad que tienen sus auditores para conciliar los números de esos grupos utilizando las nuevas reglas para ajustar activos y pasivos por inflación. Esos ajustes se permiten desde hace algún tiempo justamente para que las empresas no registren patrimonio neto negativo, lo que implica el automático retiro de la cotización de toda firma en tales condiciones. Pero ni las nuevas normas contables «salvaron» de esta dura circunstancia a Angel Estrada y Compañía: una de las firmas más tradicionales del país en lo que hace a provisión de útiles escolares y papelería comercial -propiedad de la familia Agardy- ya no cotiza. Según un comunicado de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, «de la documentación presentada por esa sociedad, correspondiente al ejercicio finalizado el 30 de junio de 2002, surgen resultados no asignados negativos que, una vez deducidas las pérdidas por diferencia de cambio producto de la devaluación, insumen la totalidad del patrimonio neto». En vista de este hecho, la Bolsa resolvió «suspender la cotización de los valores negociables de Angel Estrada y Compañía SA» Como se ve, un durísimo día para las empresas locales.
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