7 de noviembre 2007 - 00:00

Bombardean a De Vido, pero le piden que calme a Moyano

• Ministro que no se sabe si continúa le reclamó al titular de la CGT que modere o se olvide de las críticas al INDEC. Emisario de Cristina de Kirchner para no espiralizar inflación hasta diciembre.

• Le garantizó que el gobierno futuro piensa en subas de salarios, para el año próximo, no inferiores a 16%. Con lo cual los empresarios ya están en alerta.

• Moyano se retiró feliz, con letra para hablar y aplacar a sus colegas gremiales, también porque obtuvo la palabra de que no se eliminarán los actuales subsidios al transporte (no olvidar que Moyano, en este rubro, es más empresario que sindicalista) y que la población tampoco padecerá un "boletazo". Habrá incrementos en los servicios, pero moderados, al estilo Cristina.

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
Julio De Vido demostró ayer que, al menos para la consideración de Néstor Kirchner, continúa siendo una de las personas de confianza para tareas delicadas. El Presidente le encomendó al ministro de Planificación reunirse con Hugo Moyano con un objetivo claro: aplacar al camionero durante la transición hasta el 10 de diciembre y conseguir que el sindicalista se siente sin mayores protestas en la futura ronda de negociaciones previas al lanzamiento del Pacto Social. Además, se le pidió que, al menos públicamente, no critique los índices oficiales de inflación que da el INDEC. Como contrapartida, el gobierno le ofreció a Moyano la continuidad de la política de transportes actual durante la futura gestión de Cristina de Kirchner, incluyendo los multimillonarios subsidios múltiples vigentes en los últimos cuatro años. Además, ya le aseguraron a Moyano que durante el Pacto Social podrá discutir incrementos salariales de no menos de 16%.

El camionero concurrió a regañadientes a la cita, sabiendo que el organizador del evento es el propio Néstor Kirchner y que una negativa sería considerada como una afrenta personal al todavía jefe de Estado. Sin embargo, el jefe de la CGT había apostado a otro objetivo mayor: a horas de las elecciones del 28 de octubre, había pedido desde la central sindical una reunión «urgente» con Cristina de Kirchner para discutir la futura política laboral. No pudo ser. La presidente electa ni siquiera le contestó y desde el moyanismo se vieron las sucesivas fotos con la primera dama caminando en Olivos y recibiendo salutaciones varias (incluyendo la de ayer con el premio Nobel de Literatura José Saramago) con algo más que un recelo.

  • Orden presidencial

  • Conociendo el carácter de Moyano y sus seguidores, y luego de hablar sobre el tema en El Calafate con su esposa, el Presidente dio la orden el lunes de citar a Moyano para suavizar la relación del camionero con el oficialismo, lo que se cumplió ayer en el piso 11 del Ministerio de Infraestructura.

    Moyano no fue solo. Para darle un carácter vinculado al transporte, lo acompañaron los secretarios generales de los sindicatos de La Fraternidad, Omar Maturano; de taxistas, Jorge Omar Viviani; y de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid. La reunión duró dos horas y tiene como contenido único «la transición».

    De Vido, conociendo las inquietudes y la falta de paciencia de sus interlocutores, rápidamente explicó el motivo central del encuentro: en nombre de Kirchner, dijo que la política de transportes continuará sin alteraciones, al menos en lo que respecta a los sindicatos. En otras palabras, continuarán los subsidios tal como están estructurados hasta ahora, lo que implica que no habrá cambios en los porcentajes del Presupuesto nacional que se destinan a cubrir los aumentos salariales de los trabajadores de los ferrocarriles (en sus tres versiones), choferes de corta, media y larga distancia, empleados de empresas de construcción vinculados a las rutas y caminos y los taxistas. Quedó claro que los trabajadores de todos los gremios vinculados a estas actividades continuarán mejorando sus ingresos,aunque haya aumentode tarifas o continúenlos congelamientos a cargo del Estado.  

  • Ofrendas

    Una vez que los visitantes fueron tranquilizados por las noticias, De Vido continuó con las ofrendas. En las futuras negociaciones laborales, continuará la política de estos cuatro últimos años de mejorar el poder adquisitivo del salario en algunos puntos porcentuales por encima de la inflación. El problema, claramente, será determinar de qué alza de precios se está hablando: si de 8,5% del INDEC o de 17% de los consultores privados. El interlocutor de Moyano es el hombre indicado: de él depende la intervención de Guillermo Moreno en el INDEC, y cualquier protesta o reclamo contra la veracidad de la medición es una afrenta al propio ministro. Al menos así lo dejó entender De Vido en varios pasajes de la conversación. Finalmente, el funcionario obtuvo lo que buscaba: el camionero prometió que públicamente, al menos hasta que comiencen las discusiones serias dentro del Pacto Social, desde la CGT no habrá cuestionamientos ni al INDEC ni a la medición de la inflación. Igualmente, y por otras vías, Moyano ya tiene una promesa oficial: se le permitirán reclamos salariales para el próximo año por encima de 16%. Incluso, en algunos casos, los incrementos podrían llegar a 20%. En ambos casos, la clave son las mejoras «no remunerativas», que este año llevaron las alzas salariales por encima de 22% en algunos casos, como los camioneros. Para el final de la reunión, ya en los saludos, Moyano le dio un fuerte abrazo al ministro despidiéndolo con un amistoso «vamos a seguir viéndonos mucho», como quien conoce un dato secreto y sólo da escuetas señales. De Vido se mantuvo inmutable. Sólo mostró satisfacción por el deber cumplido.

    Fuera del ministerio, Pablo Moyano, hijo del sindicalista y encargado de conducir las protestas de los camioneros, daba una advertencia. En paralelo a la cumbre de Planificación, se lanzaba un bloqueo total a una planta del frigorífico Paty en Martínez.
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