Una gran confusión generó ayer el ministro Lavagna con su anuncio de mejora de la oferta por el default. Había señalado el miércoles por la noche que los que aceptaran la propuesta oficial recibirían lo ya prometido, pero que, además, se iban a repartir el dinero (en bonos) de los que la rechacen. No será así. Ahora prometen en el Ministerio de Economía que con el dinero excedente recomprarán deuda en el mercado. Ejemplo de esto es lo presupuestado para 2005: se deberían pagar intereses por la deuda renegociada por u$s 1.200 millones. Pero si acepta la oferta 60% de los bonistas, sólo usarán u$s 720 millones. Los u$s 480 millones excedentes los utilizarán para recomprar esos nuevos bonos. En realidad, Lavagna quiere pasar el mensaje a los acreedores de que no habrá dinero adicional para los bonistas que no acepten la propuesta. Se gastará todo lo previsto. Pero ayer generó críticas de varios sectores. Primero fue desde EE.UU.: la SEC, el organismo que regula el mercado estadounidense, se quejó y ahora podría demorar más la autorización de la oferta argentina. Es porque prohíbe a funcionarios que hagan anuncios públicos en medio del proceso. Ya había advertido a Lavagna por la solicitada publicada en «The New York Times» con personalidades que avalaban la quita. También hubo reclamos de los bancos que asesoran al gobierno en este proceso por el repentino cambio de reglas del equipo económico. Los acreedores, mientras tanto, siguen asegurando que la oferta tendrá un rechazo generalizado tal como está planteada.
• Del total de intereses que el gobierno tiene previsto pagar por los nuevos bonos que reemplazarán a los que hoy están en default, parte se destinará lógicamente a quienes acepten la propuesta.
• No significa, como dijo el ministro el miércoles, que lo que estaba previsto pagar de intereses para los que rechazaran la propuesta, tendrá como último destino a los que la aceptaron.