Washington (Bloomberg) --Las fuertes caídas que en las últimas semanas sufrieron las acciones en Wall Street, los escándalos vinculados con las prácticas contables de las empresas y los bajos rendimientos de los bonos del Tesoro americano están empujando a los inversores hacia los metales preciosos y los inmuebles. Los compradores de casas en los Estados Unidos están aumentando los pagos a cuenta como parte del valor de las propiedades y los inversionistas se están volviendo a familiarizar con monedas de oro como las águilas americanas y los krugerrands de Sudáfrica. Todo ello en un movimiento hacia los activos considerados más seguros, mientras se aclara el panorama sobre el resto de las inversiones.
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El oro está ganando adeptos rápidamente entre los inversionistas japoneses, pese a los esfuerzos del gobierno estadounidense por atraerlos hacia los bonos. Además, los activos tangibles como casas pueden ser todavía más atractivos para los inversores de EE.UU., donde la semana pasada el índice Standard & Poor's 500 cayó a su menor nivel desde 1997. Días atrás la farmacéutica Bristol-Myers se sumó a la lista de empresas como WorldCom, Xerox, Tyco, Enron y Adelphia Communications, cuyas prácticas contables y financieras están bajo investigación de la Justicia.
«Quiero ser capaz de entender dónde está mi dinero», se-ñaló Martha Kumar, profesora de ciencias políticas de Towson University, en Towson, Maryland, quien recientemente realizó un pago por adelantado de 36% del valor de su nueva casa en Washington, en lugar de pagar mensualmente las cuotas de su crédito a muy largo plazo. «Con los inmuebles uno puede ver eso», agregó.
En este sentido, los pagos a cuenta de compradores de casas subieron a un promedio de 25% del valor de los inmuebles, frente a 19% en 1999, según la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios, un grupo del sector con sede en Washington.
Asimismo, más estadounidenses están buscando la seguridad de los metales preciosos. La semana pasada un banquero compró 1.524 monedas de una onza de águilas de oro americanas, por valor de u$s 500.000, según aseguró Michael Kramer, operador jefe en Manfra Tordella & Brookes, intermediario de metales en Nueva York.
«Un individuo está comprando de 200 a 300 onzas de oro por semana», dijo Kramer. «Mucha gente empezó a elegir el oro cuando estaba a menos de u$s 300 la onza este año, de manera que es la primera vez en años que alguien logró obtener una ganancia», agregó Kramer.
El oro para entrega en agosto subió el 4 de junio último a u$s 328,80 la onza, su precio de cierre más alto desde octubre de 1997. En aquel año las acciones habían caído como consecuencia del derrumbe de las economías asiáticas. Hace un año el oro cotizaba a u$s 266. Pero pocos analistas esperan que el oro, que se cotiza a más de u$s 310 desde media-dos de mayo, sobrepase los u$s 400 la onza este año. En Nueva York actualmente vale u$s 318 y los bancos centrales de los principales países del mundo, que poseen alrededor de una cuarta parte de las reservas existentes, siguen vendiendo. En tanto, los compradores de casas de EE.UU. se están favoreciendo de las bajas tasas crediticias, que promedian menos de 7% en hipotecas convencionales a 30 años desde comienzos de 2001, comparado con más de 8% en 2000. Lo cierto es que las ventas de viviendas probablemente fijarán un récord este año, según señaló Fannie Mae, la mayor compradora de hipotecas de hogares en Estados Unidos.
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