La duda que flota en el mercado financiero brasileño y en gran parte de los inversionistas es ¿qué actitud tomarán la semana próxima las autoridades del Banco Central de Brasil con respecto a las tasas de interés? La mayoría de los operadores se inclina por una reducción, pero el presidente del BCB, Arminio Fraga, estaría más a favor de mantener la tasa en su actual nivel de 16,25% o podría subirla para evitar que los precios sigan escapándose de la meta establecida con el FMI como consecuencia de la fuerte depreciación del real observada en estos primeros meses del año que llega casi a 20 por ciento.
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Los operadores brasileños además de mostrarse espantados por la crisis argentina también están alertas por la crisis energética, pero lo que más preocupa a los operadores es el llamado «dilema de Arminio». La mayoría de los operadores piensa que el BCB debería comenzar a reducir las tasas de interés ya que la crisis de energía podría afectar a gran parte de la industria y también la recaudación impositiva. También desde la FIESP (Federación de Industriales San Pablo) ya han comenzado las demandas para que Fraga se decida a reducir las tasas de interés en la reunión del COPOM (Comité de Política Monetaria) del 22 y 23 de mayo próximos, más si se considera la reciente baja de 50 puntos básicos en las tasas de corto plazo en los Estados Unidos. Pero la duda subsiste ya que en lo que va del año Fraga ha reaccionado en forma contraria a lo que el mercado esperaba.
Desde el 22 de marzo hasta el presente el BCB elevó dos veces la TRS (Tasa de Referencia Selic) en 50 puntos básicos cada una, llevando la misma de 15,25 a 16,25% anual (ver cuadro), pese a que en ese período la Federal Reserve de EE.UU. redujo las tasas de corto plazo en un punto y medio porcentual. El presidente del Banco Central de Brasil sorprendió a los operadores al comenzar a subir las tasas de interés internas mientras que las tasas en el mundo comenzaban a reducirse. Pero el principal motivo del presidente del Banco Central para hacer lo que el mercado no quiere es el control de la tasa de inflación que este año no debería superar 4% de acuerdo a lo establecido con el FMI y que ahora como producto de la depreciación del real sube preocupantemente y se ubica en un valor cercano a 6,80% anual si tomamos en cuenta las proyecciones de mayo.
• Rumbo acertado
Y al parecer hasta ahora Arminio Fraga no se ha equivocado ya que desde el 22 de marzo hasta el presente la divisa estadounidense ha pasado de 2,14 a 2,32 reales por dólar, lo que demuestra que hasta ahora el Central actuó correctamente. ¿Qué hubiese pasado con el tipo de cambio si el Banco Central no hubiera subido las tasas de interés en un punto porcentual como lo hizo desde el 22 de marzo pasado? Probablemente la historia sería otra y el tipo de cambio estaría muy por encima de los niveles actuales y como así también la tasa de inflación. De todos modos, es importante destacar que una suba de un punto porcentual en la TRS significa para el gobierno brasileño unos 2.800 millones de reales más en concepto de intereses anuales de su deuda pública interna que llega a unos 550.000 millones de reales, ya que más de 50 por ciento de la misma se ajusta a la evolución de la Tasa de Referencia Selic.
Las dudas con respecto a la futura actitud de Fraga, quien aplica una política de «fine tunning» como pocos en el mundo, no son infundadas y si el presidente del BCB se decide por una suba en las tasas de interés es probable que se pueda generar una fuerte puja en el gobierno, ya que tanto el presidente Fernando Henrique Cardoso como el ministro de Hacienda, Pedro Malan son más proclives a una reducción de la Tasa de Referencia Selic (TRS) para evitar que la economía no se resienta.
Entre los factores que están afectando a la moneda brasileña se destacan la incertidumbre reinante en la Argentina por la incierta renegociación de su deuda, el racionamiento de energía eléctrica a partir del 1 de junio que amenaza con reducir la actividad económica del país y los escándalos de corrupción que envuelven al actual y al ex presidente del Senado.
Hasta el presente el gobierno brasileño ha sido capaz de compensar el impacto negativo de una divisa más débil y tipos de interés más altos con un incremento del superávit fiscal primario sobrecumpliendo las metas establecidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y, da la impresión, pese a que se podría observar una caída en la recaudación como producto de una baja en el nivel de actividad como consecuencia de la crisis de energía, que el cumplimiento de la meta fiscal por ahora no corre riesgo.
Pero la mayor preocupación de Arminio Fraga, más allá de la depreciación del real, es la evolución de la inflación.
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