Brasil con el "deme dos" en la Argentina

Economía

• Capitales brasileños se siguen quedando con las empresas en la Argentina • El dólar alto las hace muy baratas • Para peor, las compañías valen menos porque se espera que reduzcan sus ganancias por la inflación y por una mayor intervención del gobierno • Así, su valor es la mitad del que tienen empresas de la región • Curiosidades del modelo productivo y de la defensa oficial al empresariado local.

La alta volatilidad que ha caracterizado el crecimiento de la Argentina en los últimos 35 años se refleja en la creencia popular de que cada 10 años hay una megacrisis. Agentes racionales que miran al futuro no deberían proyectar hechos venideros con eventos del pasado, a menos, obviamente, que ese pasado sea informativo respecto del futuro. Independientemente de la racionalidad o no de esperar una crisis, si esta creencia está generalizada, afecta las decisiones de los agentes hoy. Por ejemplo, una empresa con alta rentabilidad en la actualidad puede decidir no invertir porque espera a futuro una caída fuerte en su ganancia.

Para ser un poco más rigurosos, se debe decir que lo que la gente parece percibir es una alta volatilidad en la actividad económica, lo que se traduce en alto riesgo para los agentes involucrados.

¿Existe alguna forma más técnica de ver si realmente la Argentina es percibida como un país riesgoso o volátil? Sí la hay. Una forma sencilla de ver esto es a través de las empresas que cotizan públicamente (en la Bolsa). Existe dos indicadores relevantes: la utilidad por acción (o earnings per share) y el ratio del precio de la acción sobre la utilidad por acción (o price to earnings ratio). La utilidad por acción es simplemente el ratio de lo que la empresa gana por la cantidad de acciones que la empresa tiene, representa lo que le corresponde de ganancias a cada acción. Si este indicador es elevado en términos históricos, quiere decir que la rentabilidad hoy es elevada. El segundo indicador muestra el ratio de lo que cada acción vale respecto de lo que la acción rinde. El valor de la acción refleja todo el flujo futuro de ganancias (descontado) que se espera tenga la compañía. Por lo que un alto price- earnings indica que se espera que las ganancias futuras sean elevadas en relación a las actuales. Un bajo price-earnings, por lo contrario, indica que se espera a futuro ganancias menores que las actuales.

Con estos dos indicadores y comparando a la Argentina con otros países de la región (Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela) se puede ver si la Argentina es percibida por los inversores como más « riesgosa». Para hacer comparables distintos países se miden todos los indicadores en dólares corrientes.

El primer resultado interesanteque surge al comparar estos indicadores es que las empresas de la Bolsa argentina muestran, en promedio, ganancias en dólares por acción todavía por debajo de los niveles alcanzados en 1998/1997, aunque con una fuerte recuperación luego de pasar las crisis. Para el resto de los países considerados, a excepción de Venezuela, todos muestran ganancias en dólares por acción en picos históricos. Entre ellos se destaca Brasil. Por ejemplo, mientras que la Argentina muestra hoy ganancias en dólares por acción 24% menores que los niveles de 1998, Brasil muestra en el mismo período ganancias en dólares por acción 217% mayores.

Para el resto de los países, las ganancias por acción en dólares se encuentra hoy entre 130% y 570% por encima de los niveles de 1998; a excepción de Venezuela, donde los niveles actuales son sólo 3% superiores a los de 1998.

No es de extrañar entonces que los índices generales de acciones que representan a los mercados de cada uno de estos países le hayan ganado ampliamente en términos de retorno en dólares a nuestro Merval. Por ejemplo, mientras que el Merval en dólares se ubicaba a fines de agosto de este año en 27% por debajo del valor de agosto de 1997, el Indice Bovespa de Brasil acumulaba una ganancia en dólares, en el mismo período, de 187%. En este rubro le ganan a la Argentina todos los países analizados, aun Venezuela, con una caída de 6%, bastante menor que la local.

Una vez dilucidada la evolución reciente de la tasa de ganancia en dólares y de los precios de las acciones cabe preguntarse qué nos depara el futuro. Para eso hay que hacer ahora el análisis del price-earning (ver gráfico).

El price-earning para la empresa promedio de la Argentina es sensiblemente más bajo que para el resto de los países analizados, nuevamente a excepción de Venezuela. Mientras que para la empresa promedio de la Argentina el price-earning es cercano a 8, para Brasil es 12, para Chile, Perú y México 15, y para Colombia 16. Venezuela, por su lado, tiene un ratio de tan sólo 5,3, demasiado bajo aún para los propios parámetros históricos.

¿Que dice este ratio? Que para una misma rentabilidad por acción una empresa en la Argentina vale más o menos la mitad que en otros países de la región. Ello puede obedecer a que se castigan los flujos futuros con una prima de riesgo mayor o que se espera que esas ganancias se reduzcan por subas de costos en dólares, acciones del gobierno, etcétera.

El índice price-earning no es una medida perfecta, y se ve afectada por la composición sectorial de las empresas. Lo que puede inferir aquí es que de los 20 grandes sectores en los que se pueden clasificar a las distintas empresas, en 16 la Argentina está por debajo de la media regional. En términos de países, Brasil gana en 17 sectores, y Chile y México, en 16. No sólo las empresas de la región están ganando relativamente más, sino que se espera que tengan ganancias futuras aún mayores que las de las empresas argentinas.

Daniel Artana y Sebastián Auguste (economistas de FIEL)

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