El dólar subió ayer 2,8% y cerró a 2,714 reales. El riesgo-país de Brasil acompañó la caída del real al trepar a los 1.229 puntos.
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El mercado apenas le dio al gobierno de Cardoso un día de tregua, ya que ayer volvió el mal humor, los rumores y el nerviosismo. Todo ello se reflejó en la volatilidad del mercado bursátil y financiero. El C-Bond, el bono más líquido de la deuda brasileña, perdió 1,95% al finalizar en 68,9% de paridad. Por su parte, la moneda brasileña cerró en el nivel más bajo desde mediados de octubre de 2001 por el pesimismo general sobre el panorama económico del país y las previsiones de una fuerte demanda de dólares para vencimientos de deuda.
Operadores y analistas dijeron que el mercado está preocupado porque las empresas, que enfrentan la perspectiva de tener que refinanciar deuda denominada en dólares en un escenario de altas tasas de interés, preferirían simplemente pagar la deuda a las tasas actuales y necesitan dólares para hacerlo.
Marcelo Salomon, economista de ING Barings, dijo que la cantidad de deuda empresarial que vence en junio es de unos 2.000 millones de dólares.
En el mercado paralelo de cambios, el dólar operó por encima de los 2,74 reales. Además, ayer en sendas licitaciones de Letras del Tesoro Nacional, el gobierno no sólo no logró colocar los 2 millones de papeles, sino que, además, tuvo que pagar una mayor tasa, más de 19% anual. Fue una mala señal para el mercado que, ante el resultado adverso de las licitaciones, se tornó aún más nervioso, potenciando la suba del dólar.
A esto se sumaron rumores sobre la baja de la calificación de la deuda brasileña por parte de una agencia internacional.
El mercado bursátil no escapó a la tendencia, y ayer el índice Bovespa (San Pablo) acusó una caída de 3,09%. En este sentido, influyó también el vencimiento de contratos de futuros.
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