Luiz Inácio Lula da Silva quiere destinar los ricos yacimientos petrolíferos recientemente descubiertos a un fondo de asistencia social. Una excelente herramienta política con vistas a su sucesión en 2010.
Brasil creará finalmente una Petrobras II para explotar los yacimientosdel presal. Será 100% estatal.
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También se reformará la Ley de Petróleo para reformular regalías y participaciones en licitaciones futuras. El anuncio lo hará el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en su mensaje por cadena nacional del próximo 7 de setiembre, fecha patria del país vecino.
Los proyectos todavía no están definidos del todo, pero la decisión ya está tomada por el mismo Lula. Gran parte de su gabinete lo acompaña. Desde el punto de vista político, un proyecto de tal envergadura servirá de cimiento y plataforma para la candidatura de quien Lula elija como candidato a sucederlo en 2010. Las fichas están puestas en Dilma Roussef, ministra jefe de la Casa Civil (jefa de gabinete) y una de las más firmes defensoras de la nueva estatal petrolera.
Desde el punto de vista político-social, ya se argumenta con que los dividendos obtenidos por el presal o la nueva petrolera -podría llamarse PetroSal, dicen ahora- irán a engrosar un 'fondo de reparación histórica' (¿influencia de Eduardo Duhalde en la nomenclatura?). Los recursos de ese fondo serían destinados a «eliminar la miseria y mejorar la educación». Un clásico de la política.
Desde el punto de vista macroeconómico, ya hablan en Brasil de la necesidad de que ese fondo coloque sus recursos en el exterior, para evitar desajustes.
Es lo que sostiene el ministro de Hacienda, Guido Mantega, que asocia el presal con la creación del Fondo Soberano de Brasil (FSB), todavía en discusión en el Congreso. «Será un buen mecanismo para evitar la sobrevalorización del real», dijo Mantega.
Falta todavía definir cuál es el «modelo-» a seguir. ¿Qué quiere ser Brasil? ¿Una potencia exportadora de petróleo o un país que se autoabastece y mantiene su petróleo en reserva para extraerlo más adelante? En cuanto a la futura PetroSal, podría copiarse el modelo de la noruega Petoro, 100% estatal y con 60 funcionarios. Las ganancias de la nórdica van a un fondo de pensión destinado a las futuras generaciones de noruegos.
Fiesta
En concreto, quien en este momento parece dirigir la batuta para el futuro petrolero de Brasil es Lula. Ya pidió se organizara una descomunal fiesta para abril, cuando comenzará a producir el yacimiento de Tupi. Será en aguas profundas, sobre la cubierta del portaaviones San Pablo, y con la presencia de jefes de Estado y personalidades como Pelé.
Es que Lula tiene presentes dos datos. Uno, la frase del ex presidente Getulio Vargas, «el petróleo es nuestro» antes de fundar la Petrobras original, estatal. Otro, que con 49% de las acciones en manos de no brasileños, la actual Petrobras dejó de representar a su pueblo. Bien vale apostar por una PetroSal estatal cuando la expectativa es que haya 8.000 millones de barriles de crudo en el fondo del mar y se aproxima un recambio político en 2010.
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