Brasil sigue mostrando más ejemplos de cómo enfrentar seriamente problemas en la economía. Apenas surgieron señales de inflación salieron inmediatamente a subir las tasas de interés. No se preocuparon por mantener artificialmente el dólar y de hecho ayer cerró a 2,33 reales. La inflación en ese país no superará 7% este año. Ayer anunciaron que la balanza comercial brasileña acumula en lo que va del año un superávit de u$s 25.582 millones, que representa un incremento de 32% en un año. Lo que hizo el gobierno de Lula lo vienen haciendo todos los países de la región, sin buscar un dólar alto que termine generando, por cumplir con ese objetivo, un aumento de los precios. La Argentina insiste en que el tipo de cambio es clave para mejorar la competitividad de las empresas. Está claro que no es tan simple. Ejemplo de ello es que se importan desde Brasil productos con alto valor agregado, y desde aquí se le exportan básicamente materias primas.
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