Rio de Janeiro (EFE) - El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, admitió ayer que Brasil podría verse afectado por la crisis de Estados Unidos. A la vez insistió en que se mantiene optimista porque China, India y América latina siguen creciendo y comprando productos brasileños.
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«La crisis estadounidense preocupa a todas las personas de sentido común», dijo Lula durante su intervención en un acto oficial que reunió a sus ministros, economistas, líderes civiles y los principales empresarios del país.
«Sabemos la importancia de Estados Unidos en el comercio mundial, tanto por su capacidad de venta como de compra. Una recesión prolongadapuede tener reflejos en la economía mundialy ciertamente Brasil no estará inmune a una crisis profunda en EE.UU.», agregó.
Lula encabezó ayer en Brasilia la reunión trimestral del Consejo de Desarrollo Económico y Social, una entidad consultora de la Presidencia de la República. Al cierre de la sesión de ponencias transmitido en vivo por la televisión estatal, Lula destacó que, a diferencia de otras crisis del pasado, Brasil se encuentra preparado.
«El dato es que la crisis es grave», como lo muestran las fuertes intervenciones de los bancos centrales de Europa y de la Reserva Federal para contener la crisis, inyectando dinero a instituciones financieras que parecían sólidos, destacó.
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