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8 de mayo 2008 - 00:00

Brasil paga menos en mercado que la Argentina a Chávez

La Argentina anunciará en las próximas horas la emisión de un nuevo título. Como el país no tiene acceso al crédito internacional, será un bono que comprará Hugo Chávez por un mínimo de u$s 500 millones. No hay beneficencia, ya que se le deberá pagar una tasa superior a 13% anual. Casualmente, ayer Brasil emitió u$s 500 millones a 10 años en los mercados internacionales. La tasa fue de sólo 5,3%. Envidiable. Ventajas de estar insertado en el mundo.

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El conflicto con el agro sumado a la difusión inminentedel nuevo Indice de Preciosal Consumidor del INDEC no hizo más que complicar la de por sí delicada situación financiera del gobierno. Con el crédito cerrado se anunciará en las próximas horas la venta de u$s 500 millones como mínimo en BODEN al prestamista de última instancia Hugo Chávez. No habrá subsidio del venezolano a la tasa: será muy alta y en torno a 13% anual (mil puntos de riesgo). Precavido, inmediatamente revenderá los papeles argentinos en los mercados.

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Pero lo peor se está viendo por la fuga de dólares del país. Néstor Kirchner ahora pretende que las reservas no caigan de los u$s 50.000 millones. Deseos son órdenes. Trascendió que el Central, para no mostrar pérdidas, en primer lugar está limitando las ventas contado y opera más a futuro. Pero además estaría efectuando pases en Nueva York con títulos públicos que tiene en cartera. De esa manera, se hace de dólares (entrega los bonos), pero con el compromiso de devolverlos a futuro. Por ello, a través de este mecanismo, ayudó a mejorar la posición diaria de reservas.

Las vísperas del conflicto con el agro aceleraron las cancelaciones de plazo fijo y el pase al dólar. Ayer no fue la excepción. Así, en el primer trimestre se fugaron del país u$s 2.300 millones, contra ingreso de u$s 2.500 millones el mismo período de 2007. Como consuelo está el hecho de que peor había sido la víspera de elecciones presidenciales de octubre cuando en el tercer trimestre del año pasado se fugaron u$s 5.000 millones. Un consuelo adicional: si antes preocupaba la expansión monetaria, ahora será más fácil cumplir con las metas que se fijó el BCRA.

El malestar con la Argentina por parte de inversores extranjeros es aún peor que el existente tras el default de 2001. Es que entonces, consideraban inevitable y entendible la salida del país de la convertibilidad. Y la mayoría de ellos ya se había desprendido de sus tenencias cuando Adolfo Rodríguez Saá anunció la sesión de pagos en el Congreso. En esta ocasión es diferente. La manipulación del INDEC mes a mes fue limando la confianza existente sobre el país. Y ayer, al trascender el dato de que la nueva medición de la inflación implica una reducción adicional -un punto porcentual en el año- frente al mecanismo ya vigente, se dispararon más las órdenes de venta.

Lentamente van surgiendo datos del tan mentado enfriamiento de la economía. Está aumentando levemente la morosidad en los préstamos personales y con tarjetas. Las tasas, además, irán en ascenso si no media una corrección en la política oficial. Paradójicamente, el panorama actual es fácil de revertir, aunque deberían rebobinarse todas las medidas adoptadas recientemente, algo que está lejos de la voluntad del gobierno. Quizás hagan falta más subas de tasas, más caídas de depósitos a plazo o un derrumbe adicional de bonos para que obligue a una reacción oficial.

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