3 de junio 2026 - 20:21

Compras del BCRA marcaron el segundo mejor inicio de año en más de 2 décadas: qué implica para el dólar, reservas y riesgo país

El Banco Central acumuló compras netas por más de u$s10.000 millones en lo que va de 2026 y logró reforzar una de las señales más sensibles del programa económico: la recomposición de reservas.

El Banco Central aceleró la compra de divisas en el mercado oficial y alcanzó un hito clave para el programa económico, aunque el mercado mira cuánto podrá sostener la acumulación de reservas cuando se modere el aporte estacional del agro.

El Banco Central aceleró la compra de divisas en el mercado oficial y alcanzó un hito clave para el programa económico, aunque el mercado mira cuánto podrá sostener la acumulación de reservas cuando se modere el aporte estacional del agro.

ambito.com

El Banco Central (BCRA) superó los u$s10.000 millones de compras netas en el mercado cambiario en lo que va de 2026 y así cumplió en apenas cinco meses la meta anual que se había pactado como piso, mientras ahora mira los u$s17.000 millones para el resto del año. Se trata del segundo mejor registro para los primeros cinco meses del año en más de dos décadas.

El dato marca un punto de inflexión para el programa económico, ya que permite reforzar la recomposición de reservas, mejorar la señal de solvencia externa y al mismo tiempo le da al Gobierno un argumento central para sostener la expectativa de estabilidad cambiaria.

El hito, sin embargo, abre una discusión más compleja que el número en sí mismo. Para el oficialismo, las compras del BCRA muestran que el esquema logró absorber divisas sin provocar tensiones relevantes sobre el dólar.

Para el mercado, la pregunta empieza a correrse hacia otro lugar: cuánto de esa acumulación queda efectivamente en reservas netas, qué impacto tiene la emisión asociada a las compras y si el ritmo podrá sostenerse cuando se modere la estacionalidad del agro.

Para Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía., esto representa "uno de los principales avances del programa económico en los últimos meses, con impacto en la confianza de los inversores sobre la sostenibilidad del actual esquema y destacado por el FMI en su última revisión".

El ministro de Economía, Luis Caputo, buscó capitalizar el dato con una proyección más ambiciosa. Ante empresarios, sostuvo el martes que la meta de u$s10.000 millones ya estaba cumplida y afirmó que, si se mantiene el ritmo actual, el Central podría llegar a comprar hasta u$s24.000 millones durante el año. “En un escenario muy optimista, pensábamos que con la cosa yendo muy bien el Central podía comprar u$s17.000 millones. Pero si podemos seguir con el ritmo actual, podríamos llegar a comprar u$s24.000 millones”, señaló.

Al respecto, Villafañe cree que el escenario optimista presentado originalmente por el Central (compras anuales de u$s17.000 millones) luce a esta altura como algo factible de alcanzarse.

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Reservas, expectativas y demanda de pesos

Para Salvador Vitelli, Head de Research de Grupo Romano, el cambio de postura del BCRA tuvo un efecto macroeconómico relevante porque ayudó a anclar expectativas. Según explicó, aunque se trata de un contrafáctico, sin compras oficiales “el tipo de cambio difícilmente hubiese estado tan estable como estuvo hasta ahora”.

En su lectura, la acumulación no solo permitió robustecer el balance del Central, sino también enviar al mercado una señal sobre uno de los puntos débiles del programa: la recomposición de reservas.

Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, coincidió en que la acumulación cercana a u$s10.000 millones en el MLC “es una señal muy positiva desde el punto de vista macroeconómico, porque permite recomponer reservas, mejora la percepción de capacidad de pago y ayuda a sostener la compresión del riesgo país”.

Además, sostuvo que, en un programa donde la estabilidad cambiaria es central para anclar expectativas, “que el BCRA pueda comprar divisas sin generar presión sobre el dólar muestra que todavía hay una demanda de pesos consistente con el esquema”.

Ese efecto también se trasladó al riesgo país, las tasas y las expectativas de devaluación. En este sentido, Vitelli afirmó que la mejora en la hoja de balance del BCRA “aliviana las expectativas devaluatorias” y permite una dinámica que meses atrás parecía difícil: tasa real negativa y dólar estable.

Si se te desanclan las expectativas, no hay tasa que aguante”, advirtió. La contracara está en la demanda de pesos.

La mayor emisión generada por las compras de dólares fue en gran parte absorbida a través de licitaciones del Tesoro, lo que para Vitelli funciona como una primera señal de demanda de pesos: “La gente hoy no demanda cash, sí demanda tasa”.

En ese sentido, el analista planteó que la demanda de dinero ya no puede medirse como hace dos décadas, porque buena parte de los saldos líquidos hoy se canaliza en billeteras virtuales, fondos money market o instrumentos de liquidez inmediata.

Maquieyra también puso el foco en ese punto. “Naturalmente, la contracara es la emisión monetaria asociada a esas compras, pero mientras esa liquidez sea absorbida por mayor demanda de dinero o esterilizada de manera ordenada vía licitaciones del Tesoro, el impacto inflacionario y cambiario debería mantenerse acotado”, explicó.

A su vez, advirtió que “es importante que el Tesoro logre acceder al mercado voluntario de deuda para rollear vencimientos, de modo que todas las compras que haga el BCRA queden como reservas”.

Por eso, el debate de fondo no pasa solo por cuánto compra el BCRA, sino por si la economía puede absorber los pesos que esas compras generan sin reabrir tensiones cambiarias.

Si la demanda de pesos acompaña, la acumulación de reservas puede seguir funcionando como ancla de expectativas. Si no, el mercado volverá a mirar la brecha, los dólares financieros y la velocidad de recomposición de reservas netas.

Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, también vinculó las compras del Central con una mejora en la percepción de solvencia externa. “La compra de cerca de u$s10.000 millones por parte del Banco Central en lo que va de 2026 tiene un impacto muy positivo sobre la macroeconomía argentina. Principalmente porque fortalece las reservas internacionales y mejora la capacidad del país para afrontar sus compromisos de deuda”, señaló. Según explicó, eso “reduce las probabilidades de default y contribuye a una compresión adicional del riesgo país”.

Lazzati agregó que, según viene señalando el Ministerio de Economía, los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de julio de 2026, enero de 2027 y julio de 2027 “ya estarían asegurados”. Para el CEO de Insider Finance, ese factor “le da mayor previsibilidad al mercado y mejora la percepción de solvencia de Argentina”.

El agro explicó el salto, pero el segundo semestre será otra prueba

Una parte central de la acumulación se explicó por la liquidación de la cosecha gruesa. El ingreso de dólares del agro permitió que el Banco Central absorbiera divisas en el mercado oficial y sostuviera la recomposición de reservas sin convalidar un salto del tipo de cambio.

El peso del sector sigue siendo decisivo para la macro argentina. Gonzalo Augusto, economista de la Bolsa de Cereales de Córdoba, indicó que la agroindustria mantiene “un peso muy relevante” dentro de la estructura exportadora, aun con el crecimiento de otros complejos como petróleo, litio y minería.

“Hace unos cuatro o cinco años, siete de cada diez dólares provenían de la agroindustria. Hoy estamos en 6,5 dólares”, explicó. Ese flujo, sin embargo, tiene una estacionalidad marcada.

La soja 2025/26 ya transita su tramo final, mientras que la cosecha de maíz puede extenderse hasta agosto. Según Augusto, la soja se ubicaría en torno a las 51 millones de toneladas, cerca del promedio, mientras que el maíz alcanzaría una producción récord, con estimaciones de entre 64 millones y 70 millones de toneladas, según las distintas fuentes.

Vitelli coincide en que la estacionalidad seguirá pesando. Remarcó que “junio y julio algo le queda” al agro, pero advirtió que esa dinámica “en algún momento tiende a agotarse”.

Según expresó, el Gobierno busca quitarle estacionalidad a la oferta de divisas con el aporte de Oil & Gas, minería y otros sectores, aunque por ahora esos flujos todavía no reemplazan el peso del campo. Incluso con un mes extraordinario para energía, el superávit del sector sigue siendo relativamente menor frente al aporte agroexportador.

La respuesta oficial es que la dependencia del campo ya no es tan determinante como en otros ciclos. Al flujo agrícola se sumaron nuevos motores de oferta: emisiones corporativas, deuda provincial, crédito en dólares al sector privado y divisas vinculadas a Vaca Muerta.

Para Vitelli, las emisiones corporativas “vienen relativamente bien” y el sector energético tiene “muchísimo potencial”, aunque todavía no elimina por completo la estacionalidad cambiaria.

Cuánto puede comprar el BCRA en 2026

La proyección de Caputo de u$s24.000 millones no luce imposible en términos numéricos, pero exige que varias condiciones se cumplan al mismo tiempo. Para llegar a ese número, el BCRA debería sostener un ritmo de compras elevado durante el resto del año, aun cuando la liquidación del agro pierda intensidad estacional.

Desde Romano Group, Vitelli estimó un escenario más moderado: cree factible que las compras del BCRA cierren el año en un rango de entre u$s17.000 millones y u$s20.000 millones, siempre que no haya medidas adicionales ni un cambio abrupto en las condiciones actuales.

Ese rango implicaría una acumulación relevante, pero por debajo del escenario más optimista planteado por el ministro de Economía.

El impacto de ese nivel de compras dependerá de la calidad de la acumulación. Si las divisas permiten mejorar reservas netas, sostener expectativas de devaluación contenidas y mantener baja la brecha, el efecto puede seguir jugando a favor de los bonos y de la compresión del riesgo país.

Vitelli señaló que las expectativas de devaluación “se terminan acotando” cuando el mercado ve a un Banco Central que compra, aunque advirtió que si ese ritmo se aplaca el tipo de cambio podría ponerse “más al alza”.

El escenario requerirá que los nuevos flujos -energía, emisiones corporativas, colocaciones provinciales y crédito en dólares- compensen la menor oferta del campo.

También exigirá que la demanda de pesos acompañe la emisión generada por las compras y que el Tesoro no absorba una parte relevante de esas divisas para afrontar pagos de deuda.

El BCRA ya cumplió la meta de compras del año. El desafío, desde ahora, será demostrar que ese récord no fue solo el resultado de una ventana estacional favorable, sino el inicio de una acumulación de reservas más persistente.

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