Fue ayer también una jornada caótica en los mercados brasileños: la Bolsa cayó 3,76%, el dólar subió 3,26% a 1,92 reales y el riesgo-país se elevó más de 20% a 221 puntos (lo que da una idea de la pérdida sufrida por los principales bonos).
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El detonante de la corriente vendedora fue una combinación de preocupaciones mundiales sobre el mercado inmobiliario y de crédito estadounidense, la suba del petróleo y una crisis en fondos australianos.
Pero mirando en perspectiva vale señalar que la Bolsa paulista aún gana en lo que va del año más de 20% en dólares y otro tanto los bonos de la deuda.
El Bovespa, que llegó a caer más de 6% en medio de la rueda finalizó con una pérdida de más de 2.000 puntos hasta los 53.893 puntos.
La de ayer fue la segunda mayor caída desde fines de febrero de este año cuando el Bovespa retrocedió 6,6% a 43.145 puntos. El volumen negociado en la Bolsa fue alto, más de 6.000 millones de reales (unos u$s 3.200 millones).
La tendencia bajista gatilló órdenes de ventade «stop loss», que los inversores pactan cuando los papeles caen a un determinado precio y quieren reducir las pérdidas. Esto lógicamente agudizó la corriente vendedora.
Entre los papeles líderes se destacaron las bajas de las acciones de Petrobras con -4,6% mientras que las de Vale do Rio Doce perdieron 3,7%. Al ser las acciones más líquidas son las primeras que son vendidas tanto por locales como por los inversores extranjeros.
Real débil
En el mercado cambiario la moneda brasileña se debilitó y cerró cotizando a 1,926 real por cada dólar para la compra y 1,928 para la venta. Se llegó a operar a 1,932 real cuando la Bolsa perdía 6% y el riesgo-país superaba los 210 puntos.
Frente a este panorama el ministro de Hacienda, Guido Mantega, salió a poner paños fríos sosteniendo que la economía brasileña estaba preparada para soportar una turbulencia internacional y recordó que las reservas internacionales superan los u$s 154.000 millones.
Como si fuera poco, los analistas recibieron la minuta del Banco Central sobre la última reunión del Comité de Política Monetaria (COPOM) que destaca que la institución estará especialmente atenta a señales de un repunte de la inflación dado que la demanda interna aumenta más rápido y los efectos de los recortes en las tasas de interés aún no se sienten en la economía. Esto fue interpretado como una señal que el Central desaceleraría el ritmo con que viene disminuyendo la tasa de referencia.
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