Brasil también asiste a sus bancos en crisis
Como sus colegas de EE.UU. y Europa, Lula da Silva está dispuesto a jugar fuerte para restaurar la calma en el sistema financiero. Un decreto oficial autorizó ayer a dos bancos estatales a comprar acciones de bancos en dificultades. La medida alcanza a las entidades de porte pequeño y mediano, y el gobierno se esforzó en asegurar que las importantes no corren ningún peligro. Pero los mercados interpretaron que la necesidad de un socorro a las primeras excede hoy las posibilidades de los bancos importantes, lo que contribuyó a extender la desconfianza. Así, la Bolsa paulista cayó 10% y el real se devaluó otro 6,67% para cerrar a 2,38 por dólar.
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El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, y el presidente
del Banco Central de ese país, Henrique Meirelles,
ayer, al anunciar la decisión oficial de que los bancos estatales
salgan al rescate de entidades pequeñas y medianas
con problemas de liquidez.
Las compras de acciones, carteras de crédito o de la entidades completas podrán ser hechas sin licitaciones, según el decreto oficial.
«No hay ningún banco quebrado. El sistema financierobrasileño es solido», se apresuró a afirmar el funcionario para evitar interpretaciones peligrosas por parte de un mercado financiero susceptible, que ayer mostró una caída de más de 10% en la Bolsa de San Pablo y una devaluación de 6,67% del real, que finalizó a 2,38 por dólar.
En la misma línea, el Banco do Brasil salió a aclarar que no tiene planes inmediatos para aprovechar la medida del gobierno. «No hay ningún negocio en gestación, ninguna oferta, ninguna búsqueda», dijo en conferencia de prensa el vicepresidente de Finanzas de la institución, Aldo Mendes.
La caída en el valor de las acciones de Banco do Brasil se aceleró después del anuncio oficial, ya que los operadores interpretaron que los grandes bancos privados no tienen liquidez suficiente para ayudar a los pequeños, por lo que el gobierno debió descargarel peso en las instituciones del Estado.
Mantega evitó usar la palabra «nacionalización», tan en boga por estos días en los países desarrollados sumidos en el núcleo de la crisis. Aclaró, más bien, que se trata de una medida temporal, que podrá ser revertida cuando pase la crisis y que las instituciones o sus activos serán adquiridos en condiciones de mercado.
«No es algo permanente, después de compradas las instituciones, establecido el crédito y la liquidez en la economía, esas instituciones podrán ser revendidas», explicó. Insistió, asimismo, en que se trata de un problema de liquidez «localizado» en algunos bancos pequeños y medianos.
En los últimos días, el Banco Central ha flexibilizado sus exigencias para el sistema financiero,al liberar el encaje legal y otras garantías de depósitos del público y autorizar ventas de carteras de crédito entre las propias instituciones.
«Estamos dando un paso más en esa dirección. Ahora los bancos públicos podrán comprar la institución financiera», con lo que aumenta la competencia, afirmó.
En la Bolsa paulista, las empresas bancarias y financieras han sufrido fuertes pérdidas en las últimas semanas, en algunos casos muy superiores a las del índice Ibovespa.
Los bancos pequeños y medianos y los regionales han sido los más golpeados. Un estudio de la consultora Economática obtenido entre unas 40 instituciones revela que el reguero de pérdidas se ha intensificado desde el 15 de setiembre.
Desde el 20 de mayo, cuando el Ibovespa marcó un histórico de 73.516 puntos, hasta el martes -esto es sin contar las bajas de ayer-, el Banco del Estado de Santa Catarina (BESC), por ejemplo, perdió 79% de su valor, el Panamericano otro 67% y el Bicbanco 69%. Los gigantes financieros se han defendido algo mejor, registrando bajas de entre 35% y 41%.
Según Mantega, «las carteras de los bancos son sólidas, pero algunas podrán tener dificultades».
«En Brasil no compramos carteras podridas», dijo al negar la existencia de papeles de alto riesgo como los subprime que desencadenaron la crisis en Estados Unidos.
El gobierno también autorizóa la Caixa a comprar participaciones en empresas constructoras e inmobiliarias con crisis de liquidez. También fue autorizado, de manera «preventiva», el intercambio de contratos de compra de divisas convertibles entre el Banco Central de Brasil y sus pares en otros países, un sistema similar al usado por la Reserva Federal de Estados Unidos.




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