Busca Francia proteger a empresas europeas

Economía

Estrasburgo (DPA, EFE) --El presidente francés, Nicolas Sarkozy, propuso ayer a los países de la UE la creación de fondos soberanos para entrar en el capital de las grandes empresas europeas y evitar que, a causa de su pérdida de valor, caigan en manos extranjeras.

«No quiero que los ciudadanos europeos se despierten dentro de unos meses y vean a las compañías europeas con su capital en manos extranjeras, adquirido a precio de saldo», dijo Sarkozy ante el pleno del Parlamento Europeo.

El actual presidente de turno de la UE defendió la idea de impulsar fondos soberanos a través de los cuales los Estados europeos puedan hacerse con el capital depreciado de las grandes empresas de sus países y evitar que sean compradas por compañías o gobiernos extranjeros.

Hoy, estos fondos soberanos -instrumentos controlados por los Estados-son utilizados principalmente por los países con grandes superávits corrientes, como China, Rusia y otros exportadores de materias primas.

«Lo que propongo -explicó Sarkozy-es que pensemos en la posibilidad de crear, cada uno de nosotros, fondos soberanos y coordinarlos para ofrecer una respuesta industrial a la crisis.»

Sarkozy recordó que, a causa de la crisis financiera, algunos importantes grupos europeos, entre los que puso como ejemplo al energético francés EDF, han llegado a perder hasta un tercio de su valor bursátil en un día, lo que abarata espectacularmente las operaciones para entrar en su capital accionario.

La preocupación del presidente francés, según reconoció en una rueda de prensa tras su intervención ante la Eurocámara, es la posibilidad de que los países que ya controlan fondos soberanos puedan usarlos con fines políticos para hacerse con empresas europeas. En la misma línea, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, indicó que la actual situación podría llevar a «ataques depredadores» sobre la economía europea, por lo que acogió positivamente la propuesta de Sarkozy.

Sin embargo, recordó que en Europa hay visiones casi enfrentadas sobre el tema y puso como ejemplo el hecho de que España promueva la entrada de fondos de países árabes para impulsar la economía, mientras otros socios de la Unión buscan lo contrario.

Tanto Sarkozy como Barroso defendieron la posibilidad de tomar acciones conjuntas a escala comunitaria para hacer frente a la previsible ralentización de la economía europea, tal y como se ha hecho de forma urgente para afrontar la crisis financiera.

«No me puedo imaginar que nadie diga que frente a la crisis financiera hace falta una respuesta única europea y no ante la crisis económica», indicó Sarkozy, que matizó, sin embargo, que las medidas de impulso a la industria y empresas no tienen por qué ser las mismas en todos los países.

Las críticas desde Berlín hacia los planes de Sarkozy no tardaron en llegar. El ministro de Economía alemán, Michael Glos, fue rotundo en el «no» a los planes de Sarkozy, al advertir que semejantes pasos son « incompatibles con la política económica alemana».

«La propuesta francesa contradice todos los exitosos principios fundamentales de nuestra política económica», dijo Glos en declaraciones a la prensa de su país.

De lado de la conservadora Unión Cristiano Demócrata, las críticas fueron aún más fuertes. El portavoz de política internacional del partido, Eckart von Klaeden, calificó la propuesta de Sarkozy de «desmesurada».

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