6 de agosto 2004 - 00:00

Buscan destrabar conflicto de Gatic

El gobernador bonaerense Felipe Solá estaría intentando construir un «puente de plata» para el MNER (Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas) en el conflicto por las tres fábricas que tiene la textil Gatic en la localidad de Pigüé, y poner así en marcha el proyecto del grupo Indular, que encabeza Guillermo Gotelli. Este grupo ofreció, como se recordará, un canon anual de unos $ 12 millones (progresivo en función de la productividad) por un paquete de plantas que comprenden las tres de Pigüé, más otras en Coronel Suárez, Las Flores y Pilar. En todos los casos, salvo en el de Pigüé, la nueva empresa se hizo cargo de las instalaciones con el acuerdo de los trabajadores y la homologación de los nuevos contratos por parte del ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Pero representantes del autodenominado MNER se reunieron con autoridades provinciales para solicitar que la «cooperativa» que conformaron se quede con las tres fábricas en Pigüé, que mantienen ocupadas desde hace meses. Solá habría ofrecido -según fuentes de ese grupo- dos de las tres fábricas a la cooperativa, lo que no sería aceptado ni por los activistas ni por la nueva empresa. Según fuentes sindicales, de los 240 empleados de Pigüé, 180 están de acuerdo con la propuesta de Indular, y apenas unos 40 con la «cooperativa».

Los máximos dirigentes de MNER viajaron a Buenos Aires, donde fueron recibidos por el gobernador Solá; allí le reafirmaron su voluntad de tomar a su cargo las tres fábricas, y no sólo dos, tal como habría ofrecido uno de sus ministros. Sucede que la planta clave en la operación de Indular es justamente una de las de Pigüé, dado que allí se fabrica cuero sintético, insumo fundamental para abastecer a sus fábricas de zapatillas.

De la reunión participaron dos ministros bonaerenses y sindicalistas; también el intendente de Pigüé, Rubén Grenada, quien curiosamente modificó su postura: el mandatario comunal (de origen radical) había recomendado la «recuperación» de las fábricas, pero ahora les pidió a los «movimientistas» que acepten la propuesta de Gotelli. De hecho, había solicitado en conjunto con los «cooperativistas» la quiebra de Gatic, como paso previo a la entrega de las fábricas al MNER. Como se ve, todo muy complicado, en un momento en que el sector del calzado está quejándose ante el gobierno por la invasión de zapatos y zapatillas brasileños, invasión favorecida en buena medida por la incapacidad de la industria nacional en abastecer al mercado local.

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