Las asociaciones de deudores señalan que Después de la última gran devaluación de noviembre de 1982, se produjo entre 1990 y 1995 en Uruguay un fuerte atraso cambiario, que implicó una revaluación de 100 por ciento del peso frente al dólar y aumentó el consumo de productos importados y la dolarización de la economía. Recién a partir de 1996 se comenzó a observar una convergencia del dólar y de la inflación en el mercado doméstico, y hacia fines de la década se inició un proceso de mejora de la competitividad por una deflación interna en dólares.
Actualmente la economía uruguaya está altamente dolarizada, pero ya se nota una tendencia a la fijación de precios en pesos, en especial en algunos bienes y servicios. La base monetaria es reducida, alcanzando al equivalente a menos de u$s 500 millones y
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