La coyuntura que muestra Brasil en estos días no resulta favorable para la Argentina ya que, si bien la crisis energética puede provocar un aumento en las exportaciones de petróleo, la reducción en el nivel de crecimiento de esa economía podría afectar de manera negativa nuestras exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI). También estas menores expectativas de crecimiento de Brasil originadas por un menor consumo de energía afectarán al tipo de cambio y por ende a los términos de intercambio bilateral con la Argentina. Por ello, hasta que el «blackout» energético no desaparezca, las exportaciones de la Argentina a Brasil seguirán viéndose afectadas negativamente.
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La balanza comercial con Brasil resultó superavitaria en marzo en u$s 38,0 millones, como consecuencia de exportaciones por un valor de u$s 556,3 millones e importaciones de u$s 528,3 millones. Sin embargo, el dato más importante es que el valor exportado a Brasil cayó 6,6% con respecto a igual mes del año anterior. Este comportamiento de las exportaciones resulta relevante ya que el año 2000 se había caracterizado por presentar crecimientos de manera interanual, y en varios meses cercanos a 30%, en lo que constituía una importante reversión luego de la pérdida que se había dado en 1999, año de la devaluación del real brasileño.
A la Argentina le tomó tiempo recomponerse de esta devaluación en términos comerciales. Como consecuencia de ello las exportaciones se redujeron 28,4% en 1999. Sin embargo, en 2000 comenzó a notarse una recuperación de la misma, cerrando dicho año con un aumento de 22,9%. El problema ahora es que, si bien en términos acumulados para el primer trimestre del año se observa un crecimiento de 6,5% con respecto de igual trimestre del año anterior, las comparaciones interanuales de febrero y marzo arrojan caídas de 1,5% y 6,3% respectivamente, algo que no se observaba anteriormente.
Una razón de esta retracción en las exportaciones puede verse en el comportamiento de la cotización del real con respecto al dólar (es decir, con respecto al peso argentino). A fin de diciembre de 2000 el real se ubicaba en R $ 1,9554 por dólar mientras que al cierre de marzo la cotización era de R$ 2,1616 por dólar, es decir una depreciación de 9,5%. Lo más preocupante es que la cotización del real llega en la actualidad a R$ 2,3403 por dólar. Esto implica una depreciación de 16,5% con respecto al cierre del año pasado. Sin embargo, el problema no se resume únicamente a la cotización actual del real y el nivel actual de tasas de interés, sino que las perspectivas de la economía brasile-ña no ayudan.
Protestan industriales
Los industriales brasileños ya empezaron a protestar debido a que tanto la falta de previsión del gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso como las medidas que pretende adoptar para paliar esta crisis ya están afectando seriamente a sus exportaciones y a las inversiones extranjeras directas. Este magro escenario se potencia con la decisión del Banco Central de Brasil de subir nuevamente las tasas de interés llevando la TRS (Tasa de Referencia Selic) al 16,75% anual.
Si bien con esta medida se pretende evitar que el real siga depreciándose frente al dólar y que la inflación se eleve, evidentemente tendrá impacto en la economía real del país, provocando una reducción en los niveles de crecimiento. Ya que se espera un crecimiento del PBI inferior al 3% para el 2001.
Las nuevas cifras de balanza comercial con Brasil observadas en el primer trimestre del año muestran ya algún deterioro con respecto a lo observado en el mismo trimestre del año anterior, y aunque la balanza comercial bilateral resulta aún superavitaria, comienza a observarse una reducción del mismo en los últimos meses debido a la fuerte depreciación del real, la cual comenzó a impactar en los términos de intercambio desde comienzos de este año.
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