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La mayoría de los cambios de calificación en la región ocurrieron en Argentina --donde se registraron 49 de las 115 bajas como resultado del colapso económico y financiero que derivó en un aumento significativo de los defaults (incumplimientos) corporativos. Con 28 bajas, Brasil fue el segundo país más afectado, como resultado de los mayores riesgos regulatorios y el difícil acceso al crédito para los emisores brasileros en general. Por otro lado, México acumuló 12 de las 18 subas de calificación en América Latina, como consecuencia de la suba de la calificación soberana a grado de inversión a comienzos del año.
El sector corporativo (que incluye compañías industriales, de servicios públicos y telecomunicaciones) registró 58 de las 115 bajas de calificación y 12 de las 18 subas en la región. Los sectores más afectados fueron los de telecomunicaciones, medios y servicios públicos, con cocientes de bajas a subas de Hacia fines de 2002, 57 emisores latinoamericanos (incluyendo calificaciones confidenciales como así también emisores que no contaban con una calificación en el momento del incumplimiento) no habían cumplido con sus obligaciones financieras. Argentina representó la mayor parte de estos incumplimientos, con un total de 29 casos relacionados con deuda con calificación pública por valor de US$5.500 millones. Otros países latinoamericanos donde se registraron incumplimientos fueron México con cinco casos, Brasil con cuatro, y Chile y Uruguay con uno cada uno.
En este contexto, agravado por los numerosos cambios en leyes y regulaciones, muchas compañías se vieron obligadas a renegociar o reestructurar su deuda y, en los casos más graves, a suspender directamente el pago de capital e intereses. La mayoría de las compañías en el país ya ha comenzado a negociar con sus acreedores o ha acordado soluciones parciales y temporarias, que se traducen por lo general, en extensiones de plazos. No obstante, debido a la incertidumbre que aún existe en el país, muy pocas negociaciones han llegado a un estadio final. Standard & Poor's considera que el avance continuará siendo muy lento hasta luego de las elecciones --actualmente programadas para abril de 2003-- y en tanto no se llegue una decisión con respecto a los contratos de concesión. Adicionalmente, Standard & Poor's espera que la libre flotación del peso y la creciente devaluación, inflación y mayor desaceleración de la actividad económica del país continúen ejerciendo presiones sobre la rentabilidad y el potencial de generación de caja de las empresas argentinas deteriorando su estructura de capital.
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