Estamos en un mercado "raro". Raro porque tenemos todos los elementos para un rally, pero por alguna razón éste no llega a definirse del todo. Por ejemplo, la última rueda fue positiva por el lado de los precios, pero la casi brutal caída que tuvo el volumen negociado en acciones dejó a las claras que el mercado no está demasiado "fuerte". No importa que estemos al borde de un nuevo "bull market" ya que merced al 1,34% que ganó el Dow durante el viernes, cerró en 8.604,6 puntos mientras que, luego de trepar 2,04%, el NASDAQ cerró su cuarta semana consecutiva en alza. Mejor dicho, sí importa esto de estar "al borde", y mucho, porque es ahora cuando deberían de empezar a agolparse los inversores para entrar en el mercado, o salir aquellos que creen que esto no es más que la cuarta "trampa de osos" en la que cae el mercado desde que, hace tres años, se iniciara uno de los peores mercados bajistas de la historia (por suerte, sin grandes consecuencias en la economía "real"). Tal vez lo más rescatable de la última sesión es que, a pesar de la falta de noticias macro, o las declaraciones rimbombantes de los funcionarios, las cosas ocurrieron de manera lógica, pasando lo mejor del día por las acciones tecnológicas luego de los anuncios positivos de Intel, Nvidia y Gateway. Esperemos que en los próximos días las cosas continúen de esta manera y se defina para uno u otro lado adónde va a ir el mercado. El problema es que las sospechas no son demasiado agradables sobre lo que podrían aportar los datos de la economía, por lo que no nos sorprendamos si vemos un enfrentamiento entre la macro y la propia dinámica del mercado.
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