El canje de acciones propuesto por Techint, de papeles de Siderca, Tamsa y Dálmine por los del nuevo holding Tenaris, es interpretado por algunos analistas como una oportunidad para que los tenedores participen de una compañía más grande (domina 30% del comercio mundial de tubos), más líquida (concentra las tenencias de todas las compañías y cotizará en varios mercados) y con un mejor acceso a los mercados de capitales. Sin embargo, muchos analistas no lo vieron así y por eso el papel cayó 11% en la semana.
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Los informes que han trascendido destacan el potencial de crecimiento del holding, que representa 3,2 millones de toneladas de tubos anuales (13% de la producción mundial), 20% de las exportaciones mundiales de tubos sin costura y 30% de tubos OCTG para perforaciones petrolíferas.
La operación se llevaría a cabo sobre finales del año (durará un mes), una vez que los organismos fiscalizadores la aprueben.
Al momento de evaluar participar o no del canje, los tenedores de acciones de Siderca deberían tener en cuenta que mantienen todos los derechos que hoy tienen. A diferencia de otros canjes realizados en el mercado local, éste tendrá una sola clase de acciones; además, cada papel tendrá un derecho a voto -será igual para todos- y el mismo derecho a dividendos.
El canje, por lo que se conoce hoy, no implica ningún cambio de control societario ni de derechos para los accionistas.
Lo que busca Techint al concentrar las tenencias de las compañías asociadas (Algoma, Tavsa, NKK, Siderca, Dálmine, Tamsa, junto con Siat y Confab) es aprovechar y capitalizar las sinergias.
Tenaris estará domiciliada en Luxemburgo, a pesar de que el centro decisorio seguirá estando en Buenos Aires, de la mano de Paolo Rocca, porque esa jurisdicción permite encarar un canje global respetando las regulaciones del resto de los mercados.
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