El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires participó ayer por primera vez en la licitación de Lebac efectuada por el Banco Central. Compró $ 40 millones al plazo de 84 días a un rendimiento de 7,15% anual. Fuentes del Ministerio de Hacienda aseguraron que «ésta fue la primera, pero habrá más compras en las próximas semanas».
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Hasta ahora los bancos eran prácticamente los únicos que suscribían la totalidad de los montos licitados por el Central de Lebac y Nobac por el Central. Los inversores minoristas compran cantidades pequeñas a través de las sociedades de Bolsa (que recurren al Banco de Valores). Pero ahora apareció en escena un nuevo jugador.
Este paso fue definido por el titular de Hacienda porteño, Guillermo Nielsen, como una estrategia para conseguir un mejor rendimiento de los depósitos que el gobierno mantiene en el Banco Ciudad.
Ahorros
La capacidad del Gobierno porteño para convertirse en fuerte comprador de Lebac es notable. Según pudo averiguar este diario, posee poco más de $ 2.000 millones en el Banco Ciudad, correspondiente a ahorros generados en las últimos años por ejecuciones menores a las estipuladas en los sucesivos presupuestos, todo durante la gestión de Aníbal Ibarra. En caso de que se decida gastarlos, debe mediar la aprobación de la legislatura porteña.
Nielsen y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, consensuaron la posibilidad de buscar un mayor rendimiento para estas colocaciones, por lo que agrandarán la participación del gobierno en las próximas semanas. «Todo dependerá de cómo venga la programación financiera, pero tenemos un margen importante», explicaron desde Hacienda.
Un dato poco conocido es que de los $ 2.000 millones que están ahorrados en el Banco Ciudad, una parte corresponde a un Fondo Anticíclico por una suma de $ 364 millones. Esta suma se compone de 82 millones de dólares, 22 millones de euros y el resto en pesos. Son fondos que no se pueden tocar, salvo que la proyección de recaudación muestre una reducción futura de los ingresos.
Destino
Estos recursos ahorrados, fuera del fondo «anticíclico», podrían aplicarse -por ejemplo- para hacer frente a vencimientos del bono Tango, que desde este año comienza a amortizar capital.
En total, durante 2006 la Ciudad precisará unos $ 800 millones para hacer frente al pago de este título, pero cuenta con recursos propios.
«Estamos diseñando emisiones de deuda en el futuro, pero no para cancelar vencimientos sino que estarán atadas a obras de infraestructura», explican. Nielsen ya se reunió con representantes de AFJP y con bancos de inversión internacionales para avanzar con el lanzamiento de un bono o un fideicomiso para solventar las obras de construcción de nuevas líneas de subterráneos. Serían necesarios unos u$s 400 millones y el mecanismo de financiación de largo plazo (sería a 15 años) recién se encuentra en etapa inicial.
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